Opinión | Comunicación política en tiempos de pandemia

El año 2020 quedará grabado en la memoria colectiva mundial por el padecimiento de una de las pandemias más trágicas de la historia de la humanidad, pues trastocó la salud pública, la educación, la economía y la vida en democracia, específicamente en las formas de hacer campañas políticas, en las cuales quedaron vedados los eventos multitudinarios, los recorridos de casa por casa y toda forma de contacto directo entre candidatos y ciudadanos; por ello es que nuevamente se consideró a los medios de comunicación masiva para llevar educación básica a los hogares de los estudiantes para no ponerlos en situación de riesgo pero al mismo tiempo, para abrir sus espectros en la realización de campañas político-electorales.

Igualmente, en el año en mención, la política mundial tenía sus ojos puestos en la elección presidencial de los Estados Unidos de América, cuyo distintivo es su modelo de comunicación política-electoral, concebido desde un esquema de amplias libertades para decir y hacer; esto es, no hay limitantes en las expresiones de los candidatos en radio y televisión, pues se considera que esto fomenta la conciencia crítica de los ciudadanos y además, no hay restricciones en la compra de tiempo en televisoras y radiodifusoras.

En cambio, las experiencias de países europeos que es un cuanto más cerrado el acceso de los actores políticos a los medios masivos, sujetándose exclusivamente a los tiempos gratuitos que les son otorgados por el Estado y que sin duda, fueron una influencia en México en la construcción del actual modelo de comunicación política, que como quedó asentado en el capítulo anterior, data de la reforma electoral de 2007 y 2008.

Por todo ello, es que ya se empieza a cocinar desde Palacio Nacional, una reforma que abra el modelo de comunicación política en México, sobretodo para que las conferencias mañaneras del Señor Presidente de la República no sean interrumpidas durante los procesos electorales como sucedió en los estados de Coahuila e Hidalgo.

Recientemente, en el diario oficial de la Federación se publicó el decreto donde se le devuelven Los tiempos fiscales a los concesionarios de radio y televisión para que los pudieran comercializar. Lo curioso es que fue López Obrador quien impulsó el actual modelo de comunicación política, a consecuencia de la elección presidencial del 2006, que se desarrolló en mayor medida en la arena mediática y consideró que el lodazal de la guerra sucia le arrebató el triunfo de una manera holgada.

Hoy, se quiere modificar este modelo no porque sea altamente restrictivo, que sature las audiencias con millones de spots de 30 segundos, que no fomente los canales de la comunicación ni que eleve la calidad de los debates; se quiere reformar el modelo para que AMLO pueda seguir gobernando desde sus conferencias de prensa y marcar la agenda de los medios.

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