Opinión | Comunicación que asombra

La nueva movilidad social es un concepto amplio que prácticamente comprende todas las actividades sociales y personales. El mundo comercial, académico, empresarial, laboral cultural y hasta el científico, entraron a nuevas dinámicas. Esto a ocasionado problemas serios ante la falta de destreza y conocimientos para manejar las nuevas tecnologías. En algunos casos, después de medio año aún hay quienes no entran al ritmo que les exige su trabajo.

En las instituciones educativas, hay desconcierto, confusión y hasta caos en el manejo de plataformas. Muchas instituciones no invirtieron en capacitación, eso propicia retardos en el inicio de actividades escolares, lentitud, contradicciones, órdenes y contraordenes que hacen complicado el que hacer educativo.

En el ejercicio de las políticas públicas, las cosas no van para menos, hasta para bajar recursos es complicado. En este sentido, los gobiernos se ven sometidos a nuevas presiones por el uso socializado de las Redes las cuales se han dirigido a las críticas, válidas o no, de las acciones de gobierno, y la eficiencia de los gobernantes.

Las áreas de comunicación social, incapaces de entender el nuevo fenómeno comunicacional, responden a las críticas y señalamientos de la manera más simple, con boletines de prensa, rebasados por la realidad, su efectividad es mínima. La exigencia social requiere de nuevos modelos de interacción, y lo peor, creen que los memes sustituyen la comunicación formal efectiva.

En este contexto, se presentan modalidades en la comunicación, movilización, y, participación. Ejemplo de una interacción intensa entre el gobernante y los gobernados son las mañaneras del presidente López Obrador. Se esté de acuerdo con ellas o no, son un hito en la comunicación institucional innegable. De la elusión a la fobia, los ex presidente prefirieron mantener una relación distante con los medios, y construir, a través del pago oneroso, un grupo de comunicadores funcionales.

En los últimos días fuimos testigos de dos hechos comunicacionales que, aunque descalificados por la derecha, pueden ser parteaguas en la interacción institucional con la sociedad, y, entre los mismos ciudadanos.

A partir de la propuesta del presidente López Obrador, se hace la rifa no de un avión, sino de su valor, el premio distribuido en cien ciudadanos e instituciones de salud. Desde su propuesta, la derecha bombardeó, ironizo e hizo escarnio. La respuesta ciudadana fue demoledora, el 80% de boletos vendidos. La convocatoria presidencial fue atendida, es un reflejo de la confianza ciudadana en el presidente, además, una forma de captar y aceptar un mensaje.

El otro hecho fue la firma ciudadana para pedir castigo para los ex presidentes. Esta jornada interesante se da después de una sugerencia del presidente, sin que ningún órgano institucional o partidario interviniera.

La convocatoria fue ciudadana, la organización ciudadana, el computo ciudadano. Una jornada intensa de menos de quince días para juntar un millón ochocientas mil firmas que exigía el INE, los ciudadanos se impusieron dos millones de firmas en el breve tiempo. 

La comunicación entre los ciudadanos fue a través de Redes Sociales por donde se dieron a conocer los centros para recabar firmas; el resultado, dos millones y medio de firmas en poder del INE.

La derecha y sus mecanismos estuvieron al acecho para la descalificación, mala decisión, primero, porque no tuvieron ni un efecto social, segundo, los participantes en la rifa y recolección de firmas se vieron agredidos, en su momento tendrán una reacción, han aprendido a esperar, esto hace un hipotético escenario electoral por demás trágico para ellos, y como dice un amigo, al tiempo. O no.

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