Opinión | Congreso estatal frívolo

Desde que inició el gobierno de José Aispuro Torres, el Congreso estatal ha dado muestras de volubilidad y algunas decisiones muestran la superficialidad, recordemos la toma de protesta del Gobernador que, dominada por la vanidad de Enrique Benítez, mostró el rostro de la Legislatura, algunos argumentarán que eran otros diputados, sí, es cierto, pero nos referimos a la Institución. Ahora los diputados morenistas arropan a Enríquez, de pobre memoria por su paso por el Ayuntamiento de la capital, en aquellos días los morenos no se cansaban de acusarlo, todos los días encontraban algo de lo que lo acusaban, que ligereza, pero ahí están y desean enterrar la corrupción de este político falso, hipócrita y traidor.

Los diputados tienen en sus manos ahora, un asunto que la sociedad reclama se haga justicia, sí precisamente en un hombre que, hasta ahora lleva las riendas del Tribunal de Justicia estatal, qué paradoja, pues tras su paso por la fuente estatal que debe juzgar y emitir decisiones justas, prontas y expeditas, aparecieron  las manchas propias de su personalidad, es deshonesto, corrupto que practica y ha permitido desde, el tráfico de influencias, así como la injusticia en sus decisiones, además muchos otros delitos de los que no nos ocuparemos, es por ello que ha acumulado una serie de denuncias a las cuales no ha dado respuesta alguna, evadiendo así, su poco o nulo compromiso de ser transparente, y por ética, debe renunciar, su gestión al frente del Tribunal no lo avalan por más tiempo su presencia en el máximo órgano para la impartición de Justicia en Durango.

Este penoso asunto está en manos del Congreso estatal y son los diputados a quienes toca deliberar sobre su permanencia en el Tribunal. Los diputados tienen la gran oportunidad de lavar el nombre de la Institución y actuar con responsabilidad, congruencia y oportunidad, pues la permanencia de este señor, no garantiza ninguna confianza para la sociedad en general, su presencia en lugar de brindar garantías, entorpece las labores judiciales, ¿qué harán señores diputados? ¿Cerrarán los ojos y mirarán hacia otra parte? ¿Dejarán que continúen los atropellos y prive la injusticia? ¿Se obstinarán en mantenerlo y continúe afectando tanto la imagen del Congreso como del propio Tribunal? Es tiempo de que reflexionen y decidan lo mejor para Durango, así de valiosa se presenta su participación. Déjense de politiquería, despójense de la soberbia y actúen en consecuencia.      

En Durango no deseamos legisladores políticos que quieren evadir la realidad: prometieron una situación mejor, van a cosechar aplausos y, si nada cambia, ya será culpa de quienes impusieron. Lo más probable es que les reclamen en su cara.

Prometieron cumplir con su deber, respetar la Constitución, legislar para bien de todos y tomar decisiones convencidos de que es lo que más conviene a la sociedad, esta es la oportunidad para que muestren el valor del Congreso.

Este asunto del Tribunal, no podrá desempañar la pobre actuación del aquél ególatra diputado Benítez, cuando impregnado de sus fobias, influyó para que el candidato que estaba perfilado para presidir el Tribunal, fuera vetado y así, fue que salió de la chistera el señor esteban Calderón y miren cómo nos ha ido, apéguense a los hechos y recapaciten, decidan lo más conveniente.

El vergonzoso problema de las luminarias que dejó Enríquez sigue estando en la memoria de los duranguenses, deben retomarlo, pues no es un asunto menor y debe sentarse un precedente, pues no debe ser posible que un individuo, que, por su fragilidad ideológica, pueda saltar de un lado a otro para ser protegido, eso ya no se debe permitir, se supone que ya superamos esa etapa, ¿morenistas legisladores, por una vez sigan el ejemplo de su líder? Pero no abusen como lo hace, pues lo que está haciendo es poner una piñata, para que todos la golpeen y de esa manera distraer la atención a la triste situación a la que nos ha orillado, tanto con la propagación del virus, como en la economía, el desempleo y la inseguridad, no busquen otros culpables, ahí están y tiene nombre y apellido.

Ser frívolo significa quedarse en la superficie, aparentar, simular y no hacer las cosas con la seriedad e importancia que merecen. Cuando los diputados toman decisiones para ir con la moda o ganar un aplauso momentáneo sin atacar los problemas de fondo están siendo frívolos en su actuación.

¿Cómo quieren pasar a la historia? Esteban Villegas, es el momento de hacer verdadera política, ¿se contendrá?

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