Opinión | Constitución de 1917: Razón de la Nación Mexicana

Por el contenido y significación de los discursos pronunciados por los oradores oficiales, en la celebración del 104 aniversario de la Constitución de 1917; y con el propósito de motivar sobre su reflexión, expongo las tesis sobresalientes de dichos discursos:

MINISTRA JAZMÍN ESQUIVEL.- Hoy recordamos la promulgación de nuestra Carta Fundamental, que es producto de una REVOLUCIÓN SOCIAL, donde el pueblo de México se reveló a un sistema antidemocrático, dictatorial, totalitario e injusto, ajeno a cualquier principio democrático. En nuestra constitución se recoge los principios de los pueblos que lucharon, los revolucionarios: los zapatistas, los villistas, los carrancistas, los obregonistas de las diferentes corrientes y estratos sociales, que es lo que le da el gran sentido social, eminentemente representativo de nuestro pueblo. Una constitución que le pertenece y que en forma permanente avanza el camino de la sociedad que queremos, es un instrumento vivo palpitante que se nutre de nuestra realidad como país y de nuestros anhelos como pueblo, dibujando poco a poco, de época en época, nuestra identidad nacional, de la que hoy proyectamos hacia el futuro. También recordó que fue el doctor Jorge Rodríguez quien propuso la creación del Consejo de Salubridad General y quien dijo que “la primera condición para que un pueblo sea fuerte y pueda emerger y luchar en un concurso general de naciones es cuidando la salud individual y colectiva”. Siga siendo nuestra Constitución con esa vocación social que le dio vida, el faro que nos guie y nos de rumbo hacia una sociedad justa, solidaria, unida y fraterna. 

DIP. MARTHA GARAY.- La Constitución de 1917 es la piedra angular de todas nuestras libertades, es el corolario de las aspiraciones, de los anhelos, de los principios y valores en los que descansa nuestra cultura y la identidad mexicana. La Constitución de 1917 incluyó las demandas más importantes en materia de igualdad, democracia, justicia, trabajo, propiedad y libertad. A lo largo de la centuria, las diversas enmiendas han sido reflejo del devenir histórico de una sociedad que aspira a consolidar la democracia y las libertades. Desde la representación nacional que ostenta la Cámara de Diputados, tenemos la noble visión de preservarla de observar su cumplimiento y de garantizar su imperium. La constitución no es un instrumento para que el gobierno controle la voluntad popular, sino al contrario es un instrumento para que la voluntad popular controle el poder. Es momento de refrendar nuestro compromiso con  los altos valores nacionales expresados por los Constituyentes en Querétaro en 1917. Es tiempo de recordar nuestras raíces como nación, nuestros valores y nuestros anhelos. Este debe ser el momento preciso para la reflexión profunda como mexicanas y como mexicanos, comprometidos con los grandes valores que nos han dado patria, justicia y libertad.

SEN. OSCAR EDUARDO RAMÍREZ AGUILAR.- Sí al acuerdo, pero fundado en la solidaridad humana; Sí creemos en el pacto federal pero no en la simulación política; Sí creemos en un México que quiere tomarse de la mano ante esta pandemia y que nuestra Constitución debe ser la garante porque representa nuestros sueños, nuestras ilusiones, nuestro espejo de vida. Esta pandemia en medio de un proceso electoral debe ser motivo para reflexionar, que nadie puede lucrar con la salud de los mexicanos y mexicanas. No puede haber una rentabilidad electoral porque ojo, ya se reformó la Constitución, el delito electoral es grave, gravísimo; y quiero aprovechar este espacio para pedirle a la Fiscalía General de la Republica, pueda enviar a territorio nacional y fortalecer a las instituciones del ministerio público que derivan de la fiscalía de delitos electorales, para que a nadie se le vaya a ocurrir lucrar con las vacunas o con lo que es peor con la salud de México; con eso no se juega, es en serio. Hay definiciones claras en nuestra Constitución, por eso en este 104 aniversario, nosotros decimos: desde el pacto federal fortalezcamos nuestras instituciones. La Constitución es el alma de la patria; es el espíritu de los mexicanos y vamos estar siempre presentes para que pueda observarse y cumplirse.

DRA. OLGA SÁNCHEZ CORDERO.- México celebra hoy 104 años de la promulgación de la Constitución de 1917; la cual, como ya se ha dicho, es el resultado de las grandes luchas del pueblo de México por garantizar su soberanía, asegurar sus libertades, abolir las injusticias y las desigualdades sociales; por eso quiero enaltecer este día y siempre el legado del Constituyente de 1917; pues nuestra Ley Suprema sigue representando la voluntad del pueblo de México; por eso vale la pena siempre conmemorar su promulgación, para reiterar su vigencia, para exaltar su autoridad y para confirmar su actualidad. El pueblo es el motivo de existencia de la Ley, del Estado y es sólo es pueblo quien la crea a partir de sus ideales, de sus convicciones, a partir del ideal del orden social y de la visión que las y los ciudadanos tienen del estado que conforman. El constitucionalismo busca establecer límites al poder para proteger los derechos fundamentales y para ello establece la separación de poderes. El gobierno  de las leyes sobre el gobierno de los hombres. El orden y el consenso por encima del gobierno de los individuos y de sus pulsiones personales. En México nuestra Constitución no solo delimita el poder sino que también empodera a la ciudadanía ya que asegura los derechos y las libertades de los individuos en contra del estado. Esa es una de las grandes virtudes del Constituyente del 17; pues fue un poder visionario que redactó una de las primeras constituciones que incorporó los derechos sociales en el mundo, al consagrar en la ley el sentir del pueblo de aquel entonces y que cobra actualidad en el presente. La Constitución es una realidad que debemos construir trabajando para que sus preceptos cobren vida y tengan impacto en la cotidianeidad de los ciudadanos, para que nadie sienta ajena la constitución, para que nadie la sienta lejana, inerte. La Constitución es la carta de navegación; pero es solo papel mojado y buenos deseos, si los propios comandantes no tomamos el timón. El compromiso de un pueblo, su alianza, su pacto fundacional es la unidad. En este majestuoso recinto, llamo hoy aquí a todas las fuerzas políticas, a todos los ciudadanos y ciudadanas, al pueblo de México, a renovar nuestra alianza, a volvernos a unir en una sola voz, en un solo corazón, en una sola palabra: rescatar la fuerza de México. Hago desde esta tribuna un llamado a que la palabra México resuene y a que se escuche en los confines de todo nuestro país, que se sepa, que quede claro que México tiene un pacto, una Constitución una alianza que hoy renovamos porque nos queremos fuertes, porque nos queremos plenos, porque queremos ser uno solo, porque queremos un México sincero, de justicia social, un México unido. Un México que renueve en esta simbólica fecha el compromiso de hacer viva la Constitución, de hacerla cercana, de hacerla presente todos los días en nuestra vida democrática, que la Constitución siga siendo el testimonio vivo de la voz del pueblo. Ese pueblo que hoy nos rige y nos gobierna, ese pueblo que es el destino de nuestro país. VIVA MÉXICO.      

Finalmente, quiero expresar mi reconocimiento, a las tres oradoras y al orador, que en representación de los tres poderes del GOBIERNO DE LA UNIÓN, han expresado con altura de pensamiento político y con firme conciencia social e histórica, sus respectivos mensajes al pueblo de México, con motivo de la conmemoración del 104 aniversario de la promulgación de nuestra Constitución de 1917. Sesudos y profundos discursos de la diputada Martha Garay, de la ministra Jazmín Esquivel y del senador Oscar Eduardo Ramírez Aguilar; y el ponderado, inductivo y cortés discurso, que en tono doctoral, pronunció la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; tienen un significado de dimensión política, en el ahora y aquí, sobre el que deben reflexionar nuestros actuales gobernantes de las tres estructuras territoriales de gobierno; así como todos los políticos y ciudadanos de este país. Se trata de que entendamos la justa dimensión de nuestros deberes y desafíos políticos, que tenemos todos en esta tercera década del siglo XXI.

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