Opinión | Creo que algún día

Creo que algún día el silencio nos apagará: vendrá después del gran invierno o de la nueva peste que desataremos. Eso no significa que me identifique en la silueta del que ya perdió la lucha, ni que viva rabioso en el más radical pesimismo: al contrario. Creo que algún día los humanos veremos la cantidad de daño que hemos infligido, y voltearemos al espejo a ver acabados nuestros cuerpos, y veremos que hicimos las cosas para nada, pues se habrán acabado los pretextos y tendremos nada menos que a la muerte enfrente nuestro. Creo que algún día habrá alguien que se arrepienta de sus errores, o de lo que dijo y no quería decir, o de lo que quería expresar y nunca pudo. Creo que algún día someteremos a un exhaustivo análisis el somero diseño que no toma en cuenta la pasión humana, y lo reduce todo a dígitos o a márgenes de crédito. Creo que algún día, de golpe si se me permite, nos daremos cuenta que hemos gravado el valor de la vida en materiales inertes solo porque brillan. Creo que algún día alguien se preguntará el valor auténtico de las piedras, y se llevará una rígida-como-la-roca-sorpresa-deprimente al saber lo que le digo: no poseen valor alguno. Creo que algún día las bodegas de los acaparadores se van a infestar de ratas, y van a crecer sin freno igual que su codicia no tuvo límites para regular la oferta de alimento; y se van a acabar los granos de los silos y luego hasta los animales de los graneros van a desaparecer: y cuando ya no tengan más acaparado se los van a comer a ellos y no van a dejar ni los huesos, que son idénticos a los nuestros    

  Creo que algún día aparecerá una persona que le diga a todo mundo que no entierren su cuerpo cuando muera, y se van a reír de él pues es destino inequívoco de las personas que se sotierren en un agujero de mala muerte, pero la persona se va a elevar por encima de moralismos y tradiciones tétricas de su pueblo, que a pesar de quererlo con el corazón también le duele verlo en la miseria y la ignorancia, y le duele tanto verlos no salir de ahí, como si fueran puercos que se deleitan con el charco de lodo que prepara el carnicero, para distraerlos del inevitable machete. Creo que algún día esa persona mostrará a los demás que la valía de las cosas no es externa si no interna; y creo también que esa persona no la tendrá fácil pues habrá cachetes que golpear y muchas mentes que cambiar; y creo que esa persona conocerá el sendero que solo él pudiera recorrer, el sendero de la erudición que también conlleva al exilio y a las malas relaciones. Pero creo que algún día su gente lo verá tan feliz de sus decisiones que nadie le va a poder decir nada, pues será esa clase de persona que contiene aún la llave que descifra los sonidos de las aves; y creo que algún día cuando se muera esa persona, y su pueblo volteé a ver que dejó detrás de sí (y en lo absoluto) nada, y nada menos que su cuerpo, van a entender lo que siempre les quiso decir y creo que algún día, cuando le llegue la hora, respetarán su deseo de no enterrar su cuerpo cuando muera.

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