Opinión | Cuando los políticos pierden piso 

La movilidad política continúa, los precandidatos se mueven, al igual que los que pretenden serlo. Junto a sus promociones personales, aparece la guerra intestina. A Esteban Villegas Villarreal, le sacan del baúl de los recuerdos, la promesa que hizo siendo candidato del PRI a la gubernatura, traer una armadora de autos a Durango, con la que se crearían miles de empleos directos e indirectos, “bien pagados”, dijo. Todo fue una quimera.

Esta es la segunda vez que Esteban Villegas está en la jugada para gobernador, perdió frente a José Aispuro Torres. Villegas Villarreal se ensoberbeció, se fue solo, sin atender consejos, recomendaciones, orientaciones, nada. El costo en esa ocasión, fue perder la gubernatura.

Aunado a este problema personalidad, que esperemos lo haya superado, se apoyó en un equipo de comunicación igualmente ensoberbecido, se creyeron genios de la estrategia, y lo llevaron al fracaso rotundo.

Los mismos que lo metieron a un programa de televisión, donde estaba de invitado el candidato del PAN Aispuro, irrumpiendo de manera porril, evidenciando su falta de seriedad política y respeto al contrincante. Según sus “estrategas”, creyeron, qué con esta acción, le darían una estocada a su oponente. A la postre, este hecho le costó importante apoyo social.

Es cierto, esto es historia, de la que deberían aprender los políticos, pero no lo hacen porque les gana la soberbia, la sobrevaloración, la pérdida de las proporciones para ubicarse en la realidad.

Este proceso político, nos da extraordinarios ejemplos de algunos personajes, los cuales nos deja asombrados por su ingenuidad, candidez, o, extravío y sobrevaloración.

Todos sabemos que Margarita Valdez llegó sin imaginarlo siquiera, a la senaduría, propuesta por Gustavo Cortez, un grillito cantor muy bueno para acomodarse en las nóminas, ahora, protegido de la senadora. La señora Valdez aspiró a la gubernatura, lo que fue considerado como algo absurdo, debido a los pocos recursos culturales, ideológicos y políticos que ha evidenciado la respetable dama.

Nadie niega la labor altruista del Dr. José Ramón Enríquez, ha ayudado a recobrar, o, mejorar su vista, a cientos de pacientes, de manera gratuita. Como secretario de salud, fue pieza clave para que se terminara el hospital cuatro cincuenta, todo cierto y plausible. Pero al DR. Enríquez Herrera le falla su capacidad para entender e interpretar su realidad. Si ha aceptado, que no era su tiempo para ser candidato a gobernador, en este momento sus bonos políticos habrían subido, y estaría en la juagada para escalar con éxito nuevos peldaños.

Alguien le recomendó, o quizá él así lo quiso, que se confrontara con todo mundo a fin de cambiar la decisión de Morena. Craso error, su capital social y político no le daban para esta batalla, ahora, arrastra una imagen que no la merece, pero así la construyó, o se la hicieron.

Otro caso que puede ser triste, es el de la señora Patricia Flores Elizondo, quien renunciara al Partido Acción Nacional (PAN), por no haber sido contemplada para la candidatura a gobernador.

La señora Flores Elizondo carece de base social, los resortes de apoyo político caducaron, decide abanderarse en Movimiento Ciudadano, qué si bien, es un partido emergente, con muchas posibilidades, aún no se inserta en la competitividad electoral en Durango. Patricia Flores sabe qué si no logra nada, se regresa al PAN y no pasa nada, como los hizo Margarita Zavala.

Héctor Flores sigue dando la lucha por la candidatura, lo está haciendo bien, tampoco es un líder de masas, ni es el gran conocido, pero lo apoya el PAN, y sus negativos no le pesan como lastre.

La pre candidata de Morena, Marina Vitela, con buen diseño de campaña, sin apresurarse, teje alianzas, su perspectiva es de triunfo, aunque del plato a la boca…O no.

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