Opinión | Cuando México surgió como idea de Patria

Era la madrugada del 16 de septiembre de 1810. Era el principio del ideal de patria, que en 1808 habían soñado nuestros precursores: Primo de Verdad y Azcarate. Era el tiempo en que los vientos de libertad marcaban el génesis de una nueva patria, anhelada por los pueblos de Mesoamérica y del septentrión del nuevo continente. Así fue que el grito surgido en Dolores, del espíritu libertario del Padre Hidalgo, arengó a sus feligreses, para encender la guerra insurgente y así iniciar nuestra ruta hacia la independencia de la Corona Española. Así tenía que ser, al descubrirse la conspiración libertadora preparada para el 29 de septiembre. Junto a Hidalgo se alistaba el valeroso capitán Ignacio Allende; así como Josefa Ortiz de Domínguez,  la primera mujer que jugó su destino por la libertad. También Leona Vicario  se levantó como madre valerosa de la futura patria, con fortaleza sublime, al defender su honor ante la misoginia de su detractor Lucas Alamán. Pronto se constituiría aquel ejército revolucionario, por criollos, mestizos, pueblos indígenas y afroamericanos. Aquel pueblo armado con machetes y utensilios de labranza, pudo vencer en el Monte de las Cruces y en la Alhóndiga de Granaditas, al ejército virreinal. Quedaría plasmada para siempre la proclama contra la esclavitud, que Miguel Hidalgo hizo en Guadalajara en diciembre de 1810. Pero el destino marcaba la primera traición histórica a nuestro ideal de patria; en marzo de 1811, Hidalgo, Allende, Abasolo y Jiménez, fueron traicionados por Ignacio Elizondo en Acatita de bajan. Pero ni la muerte ni el escarnio que sufrieron nuestros osados libertadores, pudieron truncar  nuestra lucha por la independencia. En las montañas del sur, llevaba en alto la antorcha de la libertad, el Generalísimo José María Morelos; acuerpado por una pléyade de guerreros como los Galeana, los Bravo, Mariano Matamoros y el duranguense Guadalupe Victoria –quien por su lealtad republicana fue propuesto como primer presidente de México-  y que en el sitio de Oaxaca pronunció su frase desafiante “VA  MI ESPADA EN PRENDA VOY POR ELLA”. El gran Morelos, dejó constancia de su genio militar en Cuauhtla, en Acapulco y en Oaxaca; pero también dejó constancia de su visión de Estadista, en los “SENTIMIENTOS DE LA NACIÓN” y en la Constitución de Apatzingán, en la que se trazaron las primeras reglas jurídicas de nuestra Norma Fundamental Hipotética y que en 1824 serían inspiración – junto con la Constitución de Filadelfia-  para escribir nuestra  primera Constitución Política. No podría olvidar en estas letras, el reconocimiento a la generosidad del español Francisco Xavier Mina, quien ofrendó su vida por nuestra independencia. Así surgimos como Estado Libre y Soberano y como Nación  Independiente, con destino propio. A partir de 1824, nos constituimos bajo la forma de Estado Federal y de República democrática; así fueron surgiendo también nuestros estados sub nacionales, libres y soberanos y replicando también en sus estructuras de poder, las instituciones republicanas y democráticas. El indeclinable  desafío histórico que tenemos los mexicanos del siglo XXI, es el de hacer realidad la vigencia de nuestras instituciones políticas en todos los órdenes de la vida Nacional. Las nuevas generaciones de mexicanos, no pueden vivir en la ficción política; tienen que hacer que la democracia sea una forma de vida y que la Republica sea la idea conceptual de lo que significa; es decir, QUE LA VIDA PÚBLICA ES ASUNTO DE TODOS y no sólo de elites de privilegiados. Cumplamos con los desafíos que nos plantea cada tiempo histórico.

Finalmente, quiero compartir un reconocimiento al presidente Andrés Manuel López Obrador, por su decisión de otorgar la Presea Miguel Hidalgo, en grado de Collar, a diversos profesionales de la salud, designados democráticamente. También saludo el sentido mensaje de Olga Sánchez Cordero, secretaria de gobernación, al expresar la gratitud del pueblo de México, representado por el gobierno de la República, a quienes en las trincheras de nuestros hospitales, arriesgan sus vidas, cuidando de la salud de los mexicanos que padecen el COVID – 19. Rubrico estas palabras escritas, para valorar las luchas de los hombres y mujeres que con sus ideales y sus perseverantes afanes han forjado este solar patrio, que es eclosión de razas peregrinas y de culturas milenarias; donde el águila de Anáhuac se levanta señera, más allá de la cima del Popocatépetl y del Iztaccíhuatl, para contemplar la grandeza de México, por los siglos de los siglos…

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