Opinión | ¿Cuánto más vamos a resistir esto mamá?

¿Cuánto vamos a resistir esto mamá? Qué una madre en prisión, enferma y abandonada por todos, escuche estas palabras de su hija, es dramático. Así le dijo Mariana Moguel a su madre presa Rosario Robles, separadas por grueso plástico en un locutorio del penal de Santa Martha Acatitla. 

Quizá, estas fueron las palabras que a la señora Robles la hicieron tomar la decisión de aceptar acogerse al criterio de oportunidad que ofrece la Fiscalía General de la República, a quien proporcionará información que permita investigar a personas vinculadas a su causa procesal, con lo cual adquieren concesiones.

De Rosario Robles se puede escribir un libro, al parecer, ella lo está haciendo en prisión. Desde sus tiempos preparatorianos fue activista de izquierda, destacaba por su beligerancia. Chica inteligente y comprometida, en la facultad conoció a la pareja con la que procreó a su hija.

Se vinculó al “Maoismo” donde hizo activismo, se dice que llego a estar en Durango cuando era fuerte el movimiento urbano. Se afirma que su pareja la llevo a una cena en donde estaba Cuauhtémoc Cárdenas, quien después de escucharla, la invitó a colaborar con él. 

Con Cárdenas ingresó al PRD, allí se fue a la cúspide del poder perredista como jefa de gobierno de la Ciudad de México, pero también, allí inicio su tragedia. 

Su relación sentimental con el argentino, pillo de siete suelas, Carlos Ahumada, la llevo a torcer caminos, sobre todo por los senderos más peligrosos que son los del dinero.

Debe de haber sido muy fuerte su separación de la gente d izquierda con la que vivió muchas luchas y la empoderó. Fuera del PRD, se fue a vivir un tiempo a España. Regresó como asesora de campañas políticas, inició con la expriista Ivonne Ortega, cuando fue gobernadora de Yucatán. 

Ella la enlazó con los priistas de primer nivel, a los cuales les trabajo proyectos de imagen y estratégicos, aquí la vimos en el Informe de un gobernador en el 450.

Haber estudiado teoría política, dominar las tesis de Mao, saber manejar la ley de las contradicciones, usar herramienta teóricas para la lectura de contextos, aparte de ser economista, la acercó a Peña Nieto, quien la integró al gabinete social, ya en SEDESOL y después en Sedatu.

Rosario Robles no se libró de señalamientos fuertes, cuando arreciaron estos ataques, Peña Nieto le dio un espaldarazo como a pocos, “no te preocupes Rosario”: Así, esta mujer lograba lo que ninguna mujer lo ha hecho, pasar del poder con la izquierda, al poder con el Prian. Quizá este periplo lo tuvo Beatriz Paredes, que participó en las revueltas estudiantiles contra el sistema, pero nunca se empoderó.

Rosario Robles perdió de vista un elemento fundamental, ella no tenía trayectoria priista, se había insertado porque fue útil, era instrumento, no formaba parte de los grupos cerrados del priismo que vienen de décadas y lo han sido por generaciones. 

Rosario robles fue solo una herramienta que usaron bien los del sistema al cual no pertenecía, no obstante, ella se lo creyó, fue su otra fatalidad. Las caricias del sistema la envolvieron, no quiso aceptar que en el PRI, al igual que en el PAN, si no tienes pedigrí, no pasarás de “chalan”.

Rosario Robles estaba dispuesta a sufrir la dureza del penal antes que se infiel: “soy rehén del gobierno, me quieren usar para que denuncie, no lo haré dijo”. Pero Rosario Robles se olvidó de una cosa, la vida de uno le deja de pertenecer cuando tiene hijos. Con 64 años, enferma y olvidada, fueron las palabras de su hija las que la quebraron, ahora, cuando menos para afrontar su proceso en libertad, denunciará a quienes la dejaron tirada en un basurero. O no.

Puedes comentar con Facebook