Opinión | ¡De a pechito!

-Oye we…- dime Alter…; – por qué andan varias personas haciéndola de emoción porque no todos creemos que el “prejidente” está infectado de Covid, ese mal nacido…-; eítale, porque te refieres así para con tu “prejidente”…; – cálmate pinche pelón, yo me estoy refiriendo al virus; no me puedo referir así al individuo en comento…-; pues pensé que te estabas refiriendo a él.

– Ese es tu problema mendigo Coco Liso. Siempre andas pensando lo que yo no pienso. Yo no puedo referirme así con quien es el “líder” de este país; no muy satisfactoriamente y con pocos resultados, salvo para los que se están beneficiando con alguna de las dádivas que anda regalando, pero te guste o no, es el preciso -.

Pues nadie te está negando eso condenado Sátrapa; nadie te está refutando… – ¿No me estás qué, mendigo cabeza de aceituna? -; refutando… Re fu tan do…; – ¡Ah! Es con efe we…-; Parásito de pacotilla, siempre andas con tus babosadas. Te decía que eso nadie te lo contradice; sin embargo, el hecho de que el sujeto en mención sea el “líder” como dices, de este país; no nos convierte, en automático, ni en adoradores, ni en fanáticos, ni en aduladores, ni en aplaudidores, ni en defensores, ni en lame suelas, ni en aguerridos peones del sujeto ese.

– Chale we, me quedé sin aire nada más de escucharte. Pero oye, sí veo que muchos se han pasado de lanza deseando que se muera, que se lo cargue el payaso…  Este mmm… Creo que ese no, porque no perro no come perro, dice el refrán popular… Pero neta, si he visto y escuchado a bastantes personas con comentarios muy llevados -. En eso tienes razón Haragán. Yo también los he visto y si están muy fuera de lugar.

Creo que nadie debería desearle la muerte a nadie, ni en las peores circunstancias ni siendo los peores enemigos. Hay límites en ciertas cosas…; – no te hagas wey pinche Tío Lucas, tú también te la has pasado haciendo comentarios bien gandallas contra el abuelito de todos los niños…-; no seas levanta falsos mendigo hablador. No guardar silencio y señalar bastantes cosas que, a mi parecer y el de muchas personas, son dignas de señalar y hasta mofarte, no es decir nada gandalla; eso es manifestar el descontento, que es lo que todos debiéramos hacer; pero de ahí a desearle la muerte o que su salud empeore, no es por ahí el asunto.

Y si le quieres entrar por ahí, no es a mí al que le debes de reclamar we; debieras reclamarle a esa gran horda de personajes que, escondidos en el anonimato, en el que te permite esconderte en las “benditas redes sociales”, que dejan de ser “benditas redes sociales” cuando las “benditas redes sociales” no te favorecen, algo así como las encuestas, validas cuando favorecen pésimas cuando sucede lo contrario.

Son ellos los que desfogan todo ese resentimiento irracional, contagiado por su “líder”, una mañana sí y la otra también. Son ellos los que si no aplaudes, te desean que te enfermes para que compruebes que “sí mejoró” el Sistema de Salud; son ellos los que, si no ves lo que su “líder” les restriega cada mañana, te desean que te asalten, te acuchillen o te metan un balazo; son ellos los que si osas decir algo que vaya en contra de lo espetado por su “líder”, te amenazan con romperte “la madre” o, mínimo, echarte bolita porque eres un “pinche chayotero” o alguien que habla sólo porque ya no tienes los “pribilejios” (sic).

Siguen siendo ellos los que piden, otra vez, un día sí y otro también, que a Carlos Loret, Héctor de Mauleón, Brozo y tantos personajes más, “que se los cargue la chingada”, porque simplemente piensan diferente a ellos y no se dejan “domar” con mensajes cargados de falsedad ligada a otra falsedad pronunciada por su “líder” y su sequito de lame suelas… Perdón, de incondicionales del (des) gabinete.

– Oye we, eso dices porque te cae mal, el individuo ese ¿O no? -. Pues no. Creo que así como él se ha agarrado de sus puerquitos a los fifís, a los conservadores, a los intelectuales orgánicos, a los de la prensa “chayotera”, a las estancias infantiles, a los fideicomisos, a los gobiernos recortándoles presupuesto, pues creo que lo justo es que algunos otros lo agarremos de puerquito a él y sus “colaboradores” y, principalmente a esa horda un tanto cuanto sui generis que, día a día, se ponen ¡De a pechito!

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