Opinión | De Santa Anna al PRI

Podemos coincidir en que el Partido Revolucionario Institucional, es parte de la historia política de nuestro país, y que merece ser estudiado con profundidad. 

Al igual que los periodos presidenciales de Antonio López de Santa Anna en el siglo XIX, que son históricos no por su aportación a la consolidación presidencial, sino por las elementales condiciones de la vida política de México. Así el PRI, es importante, no por su aportación al desarrollo democrático de nuestro país, sino por el proceso de construcción de un estado oligárquico y neoliberal.

Hoy, el otrora poderoso PRI, está en vía de extinción, quizá quede como aquellos partidos políticos que se conformaban con migajas del sistema, como: el PARM, el Sinarquista, el PST, y otros más de ridículo nombre e historia.

Impacta la caída del PRI, retomamos algunos datos que reflejan su dramática situación: El diez de junio del 2019, el Instituto Nacional Electoral (INE), confirmó cerca de siete millones de afiliados. En estos momentos el PRI reconoce menos de millón y medio; lo que significa una pérdida de más de cinco millones de afiliados, esto es, casi un 80% menos en tan solo dos años.

Para dar mayor sustento al declive del Revolucionario Institucional, en el 2000, cuando perdió la presidencia de la república con el Partido Acción Nacional (PAN), registraba ante las autoridades electorales un padrón de diez millones de militantes.

En el 2016, el PRI gobernaba el 54% de la población del país, ahora, menos del 22%, y el próximo año puede perder la gubernatura de Oaxaca, Hidalgo y quizá Coahuila. De 62 municipios en los que siempre había ganado, en esta ocasión solo obtuvo el triunfo en 33. De seguir esta tendencia, no se necesita bola mágica para predecir su desaparición del abanico político nacional.

El que el PRI haya perdido en las pasadas elecciones, ocho gubernaturas, entre ellas Campeche y Colima de histórica tradición priista, o que solo haya ganado por si solo, once distritos de mayoría para la cámara de diputados, es calificar su situación de Trágica.

En el PRI, los fuertes enfrentamientos entre grupos siempre han existido, las trayectorias priistas se hacen a base de codazos, zancadillas y golpes bajos. Así, en estos enfrentamientos por el poder, no han estado exentas las amenazas y se sospecha que hasta asesinatos. 

Hoy, el partido Revolucionario Institucional, inmerso en crisis profunda, se ve envuelto una vez más en una guerra civil. Ulises Ruiz, lanza sus huestes para exigir la renuncia de Alejandro Moreno de la presidencia nacional del PRI. Argumenta la derrota electoral, pero también lo acusa de delincuente y corrupto que debería estar en la cárcel.

Ulises Ruiz señala que el PRI necesita refundarse y deslindarse de priistas como Peña Nieto, que solo le da al partido vergüenza y disminución de votos, por su papel como presidente lleno de corrupción. Puede tener razón Ulises Ruiz, lo que no tiene es base priísta que lo apoye a nivel nacional.

Ya las dirigencias estatales del PRI dieron su aval a Alejandro Moreno, un apoyo muy al estilo PRI: incondicional, sumiso, acrítico, omiso. Es una pena que en el PRI, piense que su crisis es coyuntural, que pronto la superarán y regresarán a gobernar otros setenta años. Así pensaba Antonio López de Santa Anna. O no.

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