Opinión | Dejamos de cuidarnos

Dejemos que las fantasías sigan al presidente López Obrador, la realidad es que todos nos descuidamos, de ahí el incremento de contagios y defunciones a causa de la tercera ola, nadie debe excluirse salvo el personal de los servicios médicos: nosotros dejamos de usar el cubrebocas, no obstante que se nos haya insistido que usarlo, previene el contagio, nosotros pues somos los responsables de haber retrocedido al semáforo amarillo; de alguna manera también, el protocolo oficial para prevenir los contagios no se cumplió debidamente ya que la supervisión de las corporaciones de policiacas dejaron de establecer los retenes de salud y la supervisión de la movilidad peatonal; las autoridades federales de Salud dejaron se suministrar las vacunas conforme lo programado, además, se estableció como política de salud, incrementar la vacunación y las autoridades locales dejaron de observar el cumplimiento de las tareas asignadas a cada quien.

Se minimizó la presencia de la tercera ola a causa de la variante Beta del virus y fue alentada por la voz que se difunde des el Palacio Nacional, pero, además, como somos comodinos, no nos place cumplir con las reglas, aunque sean para nuestro propio bien.

Entendemos en nuestro país los presidentes han gobernado mediante símbolos, esto es una herencia del PRI, sin embargo, en esta administración que encabeza López Obrador, existen muchos símbolos y una pobre administración sin resultados, no hay logros substanciales y concretos, todo se reduce a un monodiálogo que no permite ningún cuestionamiento y así, el relato sobre los asuntos públicos y la forma en que atienden, sólo corresponde al Presidente.

La gran consumación de todo actor de la esfera pública que desea dejar huella en la sociedad, y si se puede, en la historia, es trascender el plano estrictamente político para consagrarse como un símbolo, referencia e imagen de una era. Muchos son los recursos que tienen los políticos para su consagración simbólica. Los faraones de Egipto se inmortalizaban en su embalsamiento o mediante construcciones imponentes como la Pirámide de Giza construida por el Faraón Keops. En Estados Unidos tenemos el Monte Rushomre, que, con rostros de 18 metros esculpidos en la piedra del cerro, es testimonio del poder simbólico de los presidentes Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln y el Presidente desea dejar como huella el Tren Maya, el aeropuerto Felipe Ángeles, la refinería Dos Bocas y otras ocurrencias.

Observemos que los diversos problemas que aquejan a nuestro país a nivel municipal, estatal y federal, la respuesta de esta administración ha sido política y desentendida, dejándose de actuar para resolverlos, la pandemia se ha se ha atendido desde el símbolo, no desde la operación oportuna de las áreas responsables de atenderla. Cuando se trata de pedir explicaciones sobre las defunciones y contagiados, se juega con las cifras y si el cuestionamiento es claro y tajante y no hay más dato oficial, entonces es tildado de “chayotero”, “reaccionario” conceptos de alto contenido simbólico.

El gobierno federal tiene el monopolio de los símbolos y eso le ayuda, sobre todo con la población no informada e iletrada, ante ello, no debemos dar respuesta a la llamada Consulta Popular del 1º de agosto, es medio para fomentar el símbolo de que sí está actuando en contra la corrupción, lo que es falso a todas luces, ¿qué pasa con el caso Lozoya y sobre las denuncias en contra sus hermanos recibiendo dinero? Por eso los mexicanos debemos exigir mayor transparencia en los asuntos que a todos nos competen y la rendición de cuentas que hasta ahora no hay nada de esto.

Los duranguenses debemos enfrentar esta realidad que ahora nos aqueja, y confiemos en que el gobernador José Aispuro Torres adoptará las medidas necesarias para contener los contagios, pero ahora más que nunca, se deben emprender campañas masivas de sensibilización a la población para que cumpla con las medidas sanitarias y nos hagamos responsables de nuestra propia salud y la de nuestra familia, lo jóvenes deben comprender el efecto que causa a sus familiares sin son contagiados.

Esto no es para alarmarnos, es por nuestro bien. Los padres de familia deben reunirse, ya que ahora que el Presidente dijo que a como de lugar, deben reanudarse las clases en agosto y hay que razonar las conveniencias e inconveniencias.

Comentarios: observatoriociudadano01@gmail.com

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