Opinión | Democracia y Ciudadanía

Uno de los elementos centrales de la Democracia es la Ciudadanía. Las y los ciudadanos son el motor de todo sistema democrático en el mundo.

Para entender el concepto de Ciudadanía, es necesario indicar que es la cualidad genérica que tienen las personas de pertenecer a un grupo social estructurado políticamente y dotado de soberanía.

Esta cualidad permite la participación en los asuntos públicos del país y del estado, esencialmente en los procesos democráticos para la designación de representantes populares y en el ejercicio de las atribuciones a cargo de los poderes y órganos legalmente constituidos.

Pero debe destacarse el papel y la responsabilidad de las y los ciudadanos en una Democracia. Al respecto, es dable señalar que los tiempos actuales exigen una Ciudadanía dotada de competencias, que tenga la capacidad de analizar la realidad, debe tener conciencia histórica y nacional, y participar en la deliberación de los asuntos públicos, de manera reflexiva, creativa y exigente.

En el mismo sentido, en Democracia la participación de la Ciudadanía debe estar orientada en principios, valores y actitudes, tales como el respeto, el compromiso democrático, la consciencia política y la lealtad a la nación y sus instituciones.

En cuanto al respeto, es importante que la ciudadanía acepte la pluralidad, las diferencias y semejanzas entre las personas, la inclusión y la diversidad, máxime en un país como como el nuestro, que está compuesto de un mosaico de expresiones y distintas formas de vida; en innegable que este país posee una riqueza cultural y de ideas que no tiene ningún otro país del mundo.

De esta manera, la Ciudadanía debe tener conciencia histórica y cívica, y debe tener la capacidad para entender los grandes problemas y los retos históricos de carácter moral y social que tiene el país, debe participar activamente en los procesos de toma de decisiones y en la construcción de una sociedad más prospera y solidaria, en la que todo ser humano pueda vivir de forma digna, y en la que el desarrollo personal e intelectual esté garantizado.

Lo cierto es que para lograr este propósito, es indispensable invertir en los procesos formativos de las personas, desde temprana edad y desde el hogar; en este sentido, resulta indispensable iniciar un movimiento por la formación de ciudadanía, con el propósito de que las nuevas generaciones adquieran esa cultura democrática, y al estar en la aptitud de participar en los asuntos públicos, lo hagan de forma libre, racional y responsable.

En el mismo sentido, es necesario que la ciudadanía participe y se apropie del espacio público, a partir de un pensamiento crítico y con la capacidad de dialogar y construir proyectos en común.

Se debe trabajar en la formación ciudadanía, y que las y los ciudadanos verdaderamente crean y defiendan la Democracia, que reconozcan el mérito y las bondades de los procesos e instituciones políticas y electorales y que, de existir alguna diferencia o discrepancia, esta sea planteada mediante un dialogo institucionalizado, de forma respetuosa y bajo los cauces que el mismo Estado y la sociedad nos hemos dado.   

@David_ArambulaQ 

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