Opinión | Desafíos emergentes del nuevo régimen político

La dialéctica de la historia nos dice que las grandes transformaciones de la humanidad, emprendidas por los pueblos y sus líderes más significados, implican una confrontación entre los intereses establecidos y los propósitos de cambio social y de creación de nuevas instituciones y formas de vida. Por supuesto que estos fenómenos históricos son procesos que no surgen ni se logran súbitamente; dice la socióloga Marta Harnecker, que el pasado sigue influyendo en el presente; o como dice el presidente  “Lo nuevo no acaba de nacer y lo viejo no acaba de desaparecer”. En este orden de reflexiones, podemos entender las resistencias y las acciones de oposición que está confrontando el nuevo régimen político que lidera el presidente Andrés Manuel López Obrador, apoyado por un equipo de hombres y mujeres que comparten con él los ideales de transformación de la vida pública de México. Vale precisar, que el objetivo central de la lucha política del nuevo régimen, es contra la corrupción, que es el germen culturalmente patológico que ha provocado las más grandes injusticias en nuestra sociedad, socavando de manera sistemática la prosperidad y el bienestar de los mexicanos.

En este orden de ideas, el nuevo régimen político ha tenido que lidiar con acontecimientos que buscan dilatar o frenar sus propósitos para  construir una  patria nueva, más justa, más democrática y más incluyente. El primer gran desafío fue incorporarse a las negociaciones con USA y Canadá, para definir los términos contractuales del T-MEC, a fin de salvaguardar los intereses de nuestra nación en materia de energéticos y de decisiones soberanas. Recientemente, el Estado mexicano estuvo en un impasse, para cumplir con el tratado firmado con USA en 1944, en materia de aguas rivereñas internacionales.  Impasse provocado por la obstrucción del gobierno de Chihuahua, para poder cumplir oportunamente con los compromisos de aportación de agua que tenemos con el vecino país del norte. Gracias a la nueva política exterior de México – rescatada de nuestra gloriosa historia diplomática- pudimos resolver satisfactoriamente este problema, pues el gobierno norteamericano fue conciliador y así pudimos cumplir con el tratado en cuestión. Cabe destacar, que en estos dos asuntos de política exterior, el Secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard y su equipo diplomático, tuvieron un desempeño eficiente en la mesa de las negociaciones en ambos asuntos internacionales; siempre en concordancia  con las líneas tácticas planteadas por el presidente de México.

Ahora bien, además de las  resistencias al cambio de régimen político; el pueblo de México y los tres órdenes de gobierno, así como los profesionales de la salud y en general los trabajadores de apoyo a la salud – quienes justo es reconocerlo, están en la primera línea de atención- estamos enfrentando la terrible pandemia del coronavirus Covid-19, que nos agarró indefensos, no solo a los mexicanos, sino a todas las naciones y pueblos de la tierra. Para enfrentar esta terrible enfermedad, las autoridades de salud del gobierno de la república, diseñaron una estrategia específica para dar respuesta  a los efectos de morbilidad causados por dicha pandemia; estrategia, que como corresponde a sus atribuciones, está siendo operada por los gobiernos de las entidades federativas, atendiendo a las directivas y sugerencias de la autoridad nacional, pero aplicándolas con la pertinencia y acciones tácticas que cada autoridad sub nacional  estime conveniente para prevenir y proteger la salud de los habitantes de su respectiva entidad territorial. Además de los protocolos preventivos y del esquema algorítmico para monitorear el comportamiento del Covid–19; una de las acciones estratégicas más importantes  del gobierno de la república, son los convenios firmados con diversas empresas farmacéuticas de prestigio mundial, para obtener tempranamente, no solo una, sino diversas vacunas seguras y efectivas, a fin de  proteger a la población mexicana, especialmente a los grupos de personas más vulnerables, contra la infección y contagio del Covid-19. Es necesario reconocer, como mexicanos bien nacidos, el desempeño profesional del equipo de los médicos científicos, encabezados por el secretario de salud Jorge Alcocer y por el subsecretario Hugo López Gatell, quienes con demostrado conocimiento y experticia,  están aplicando la estrategia para enfrentar al Covid-19, diseñada, no por una sola persona, sino por el equipo de profesionales de la salud comprometidos en la tarea de contrarrestar los efectos destructivos de esta pandemia desatada en China a finales del 2019.   

Finalmente, quiero comentar sobre el impacto en la economía, que está  causando en todo el mundo y en particular en nuestro país, la pandemia del Covid–19; pues con el confinamiento de la población en sus hogares, las empresas grandes, medianas y pequeñas,  han disminuido sus actividades productivas, ocasionando  la pérdida de un millón de empleos formales y un número no cuantificado de empleos informales. Afortunadamente, como lo ha dicho el presidente de la República, México ya entró en un proceso de recuperación de empleos formales y desde luego informales; sin embargo, como lo ha expresado el doctor Hugo López Gatell, la temporada invernal que se avecina podría generar un rebrote del Covid–19, si nosotros los ciudadanos y en general toda la población, no asumimos los cuidados preventivos de higiene personal y de sana distancia social, que nos han recomendado  las autoridades de salud nacionales y sub nacionales. No es tiempo de descalificaciones mezquinas, ni de discordias de politiquería. Todos los mexicanos debemos conducirnos con responsabilidad hacia la recuperación de una nueva normalidad de mayor bienestar social.

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