Opinión | Dos bloques políticos

Desde 2018, prácticamente todos los partidos políticos entraron en una severa crisis, Morena inició un deterioro sistemático en su vida interna y los partidos de oposición se auto excluyeron del debate público, principalmente el PRI, que en esta segunda ocasión que fue sacado del poder presidencial no ha tenido la capacidad de recomponerse y ofrecerle, aunque sea, algo de certidumbre a sus militantes.

El Partido Acción Nacional trató de posicionarse como el principal opositor a López Obrador, dándole de forma natural acompañamiento a los discursos críticos de Vicente Fox y Felipe Calderón, quienes iniciaron el sexenio muy activos desde sus cuentas en Redes Sociales, a Fox con el tiempo lo hicieron entender que lo que más le convenía era replegarse y más cuando la Secretaría de Hacienda empezó a investigarlo y se evidenció que había estado evadiendo impuestos desde hace años.

Calderón trató de convertirse en el principal líder opositor y logró serlo durante algún tiempo hasta que Genaro García Luna fue detenido en Estados Unidos, a partir de ahí empezó a bajar su activismo, después vendría la negación del registro a “México Libre” y el comunicado de la Corte Penal Internacional de que el proceso que se le inició por las denuncias de delitos de Lesa Humanidad había pasado a otra fase.

Felipe Calderón está en una situación muy precaria, tiene varias vulnerabilidades en sus frentes abiertos y en al menos dos de ellos puede terminar encarcelado en el extranjero, cada día es más inofensivo para el Presidente, con todo y que en los últimos días trató de proyectar a través de Twitter que tiene una relación de amistad y cercanía con Joe Biden, el eventual Presidente de Estados Unidos.

En las dos cámaras del Congreso de la Unión los opositores han pasado prácticamente inadvertidos, están fuera del debate y sin posibilidades reales de impulsar sus propuestas por sí mismos, todo lo han tenido que hacer en acuerdo con Morena para no quedar en total inmovilidad; el PRI en momentos actúa como aliado del partido del Presidente y en otros se repliega, pareciera que no están muy interesados en actuar como oposición.

El PAN en contraparte ha hecho esfuerzos aislados por entrar al debate, a veces con el acompañamiento del PRD y el MC, en otras ocasiones solos; lo cierto, es que ellos han sido los principales afectados por los escándalos de corrupción, tanto el de García Luna como el de Emilio Lozoya; el video que se filtró en el que personal de Grupo Parlamentario del PAN en el Senado está recibiendo maletas de dinero en el contexto de la Reforma Energética fue un golpe brutal, principalmente, porque varios de los que fueron senadores en esa legislatura, actualmente son gobernadores y miembros activos de la denominada “Alianza Federalista”.

Los partidos aliados al aún caótico Morena no se encuentran en mejor situación que los opositores, tanto el Partido del Trabajo como el Partido Verde tienen más el perfil de negocios que de fuerzas políticas serias, el PT ha sobrevivido las últimas décadas aliándose a los proyectos electorales, primero de Cuauhtémoc Cárdenas y luego de López Obrador y quienes terminaron salvandole el registro fueron los priístas.

El Verde se ha caracterizado por aliarse con quien gane la presidencia, empezaron con el PAN, siguieron con el PRI y terminaron con Morena; una franquicia sin proyecto y sin ideología que ha utilizado como pretexto la ecología para tener algo que ofrecerle al electorado. Actualmente todos los partidos muestran un gran deterioro.

Los dos bloques políticos que empezaron a configurarse desde 2018 ya se están materializando, por una parte Morena, sus dos partidos parásitos, PT y Verde; periféricamente y sin la posibilidad de conformar una coalición legal el PES, RSP y FSM; en el otro polo el PAN, PRI, PRD y eventualmente MC.

Los partidos del bloque opositor tendrán un margen de maniobra muy limitado en las elecciones de 2021, con todo y el acompañamiento que les darán las cúpulas empresariales más poderosas afiliadas a “Sí por México”, que ya los metieron a la dinámica de que se pongan de acuerdo para crear una coalición electoral lo más amplia posible con la intención de ganar la Cámara de Diputados y la mayoría de las gubernaturas, era tanta la necesidad que tenían de ser convocados que el PRI y PRD terminaron ofreciéndoles candidaturas a los empresarios.

La elección del próximo año es fundamental para el resto del sexenio de AMLO, los números de las encuestadoras muestran una ventaja, unas dos a uno y otras casi tres a uno a favor de la 4T; actualmente parece imposible que los opositores recuperen el control de la Cámara de Diputados y ganen la mayoría de las gubernaturas, aunque lo cierto, es que si  Morena no empieza ya la operación con sus nuevos dirigentes y propicia la organización de los liderazgos y organos de dirección en los estados, los gobernadores pueden volver a operar electoralmente en sus territorios sin que nadie los frene, como recientemente lo hicieron en Coahuila e Hidalgo, lo cierto, es que ganar las elecciones de 2021 dependerá de la conjunción a favor de muchos más factores que nunca, tanto para unos como para otros.  Realmente es muy interesante la posibilidad de ver los logos del PRI y el PAN juntos en la misma boleta.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios