Opinión | El año de los 92 millones de votos y las 10 mil brigadas de vacunación

Pensamos en este año como el de las vacunas, la esperanza de salir del confinamiento o la agudización de la crisis económica. En México, todo esto estará asociado a una fecha clave, que moverá la aguja en la operación del gobierno, sus opositores, la prensa, y los grupos de poder: el 6 de junio, día de las elecciones federales. Todo lo demás que usted verá en los próximos meses tendrá que ver de algún modo con esta fecha.

Me explico: El 6 de junio marcará la mitad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en términos prácticos. Ese día, también, se renueva la Cámara de diputados y se elegirán 15 gobiernos estatales, 30 congresos locales, alcaldías, regidurías… 21 mil puestos habrá en juego ese domingo, cuando votarán, según el padrón electoral, 92.4 millones de mexicanos.

La fecha significa también una suerte de referéndum al gobierno autodenominado como el de la transformación del país, y que ha enfrentado ya severas críticas por el aumento en el poder a los militares, la multiplicación de las adjudicaciones directas, la casi nula investigación a sus propios escándalos o el estilo personalista y polarizador del presidente. Es el mismo gobierno que ha aumentado el salario mínimo, ha puesto en el debate público los miles de desaparecidos de las últimas décadas, ha iniciado ambiciosas investigaciones sobre corrupción en el pasado, pero no ha conseguido hasta ahora avances sustanciales en estos casos.

¿Qué pasaría si en este 6 de junio el obradorismo perdiera lugares, en lugar de arrasar nuevamente, como lo hizo en 2018? En Palacio Nacional no parecen estar dispuestos a correr el riesgo. Por eso resulta relevante una frase casi perdida en la conferencia mañanera este 5 de enero.

El presidente dijo que su administración entregará en simultáneo vacunas y dinero de ayudas federales, en meses de campaña.

López Obrador anunció ese día la creación de 10 mil brigadas de vacunación para colocar las vacunas contra el Covid-19, que serían integradas por 120 mil funcionarios y voluntarios. Y explicó: “en el sitio donde se atiende a los adultos mayores cuando se les entrega su pensión, o en la escuela o en la unidad médica rural, o en la plaza (…) está ahí la brigada, dos días se va a aprovechar para entregar la pensión que corresponde al bimestre y ahí se vacuna”. Es decir, vacuna y dinero, con los atentos saludos del señor presidente.

El 6 de enero, en la conferencia vespertina, se confirmó que las vacunas llegarán a los centros de la Secretaría de Bienestar y la distribuirán por medio de los “siervos de la Nación” los mismos operadores de los programas emblemáticos del gobierno obradorista. El programa de las brigadas estará coordinado por el mismo aparato federal que operan los superdelegados, por medio de Gabriel García, coordinador del programa en presidencia y uno de los hombres más cercanos a López Obrador. La operación se unirá al dinero que entrega ya la Secretaría de Bienestar, ahora a cargo de Javier May, un veterano político tabasqueño mucho más versado en operación política que su antecesora.

El 31 de enero los políticos designarán a sus candidatos, y luego vendrá un esfuerzo titánico para fiscalizar más de 3 mil campañas en simultáneo.

En estas campañas, que comenzarán el 4 de abril y concluirán el 2 de junio, veremos tanques de oxígeno, vacunas, medicamentos, ayudas, como formas de enamorar a los votantes, y veremos una economía resintiendo los meses del confinamiento, con un Estado que insiste en la austeridad por una parte y el dinero “directo en mano de los beneficiarios” (léase, de nuevo, de los votantes) por otra. Mucho trabajo tendremos en la prensa para vigilar que la vacunación no se utilice como moneda de cambio en el periodo electoral más grande y complejo de la historia reciente de México.

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