Opinión | El antifeminista Día de las Madres

Mariano Cervantes

El festejo del Día de la Madre se instauró para contrarrestar las ideas feministas de principios del XX. Nació como una campaña para decir que el rol de las mujeres es ser sumisas y sacrificadas procreadoras; para descalificar a las mujeres que querían ser libres, tomar sus decisiones y ejercer sus derechos.

Sobre festejos a las madres hay raíces históricas en distintas épocas y diferentes países, desde la celebración a la diosa Rea en la antigua Grecia, hasta la actualidad en muchos países del mundo; pero en la celebración mexicana, el origen viene a ser uno de los más claros resultados de la cultura machista dominante.

Y es que para la segunda década del siglo pasado, comenzaban a brotar en México algunos movimientos a favor de los derechos de las mujeres.

Ya en 1916 se celebró en Yucatán el Primer Congreso Feminista en el que por primera vez se discutieron temas como la maternidad elegida o el uso de anticonceptivos para evitar embarazos no deseados.

Pocos años después se creo la Liga de Mujeres, que hablaba de la emancipación y sus derechos civiles.

Así pues, aquel congreso feminista de Yucatán provocó que en todo el país comenzaran a surgir voces que demandaban el derecho al voto, al trabajo, a la educación sexual, acceso a métodos anticonceptivos.

Ante estas ideas “inmorales” hubo una fuerte reacción de los sectores más conservadores decididos a promover que el único rol válido para las mujeres era el de madres… de procreadoras.

Así se decidió copiar el festejo del Día de la Madre que desde 1916 se realizaba en los Estados Unidos cada segundo domingo de mayo pero en México decidieron que fuera el día 10 de ese mismo mes, a partir de 1922.

El Periódico Excélsior fue el encargado de realizar esta campaña, las convocatorias a celebrar y hasta la organización de festivales y premios para las madres más prolíficas, las más heroicas y las más sacrificadas.

Una eficaz estrategia para contrarrestar la “inmoralidad” de las ideas de libre decisión mediante la glorificación de la maternidad, la abnegación y el sacrificio.

El Día de la madre en México nació como una estrategia de los grupos más conservadores, para frenar aquellos primeros movimientos feministas, entre los organizadores estaban la Secretaría de Educación y la iglesia católica.

 

Cambios sociales

Poco a poco las cosas comienzan a cambiar en el México de hoy, aunque contrarrestar esta costumbre convertida en tradición parece imposible.

Todo mundo parece estar consciente de las incongruencias de festejar un día y explotar el resto del año; también hay consciencia del daño social que genera esa idea que tanto se promueve de tener que regalar algún bien material y entre más costoso mejor. La mayoría entiende que la fecha es hoy un gran negocio, día de mercado y ganancias para el comercio… y aún así se celebra, porque en buena medida es una forma de sacar un poco de la culpa porque, también todos reconocemos la enorme ingratitud que prevalece hacia las madres.

Hoy ya hay escuelas que no celebran festivales esta fecha, para evitar infelicidad y a los huérfanos y facilitar la vida a las madres trabajadoras.

Finalmente hay que reconocer que es mentira que las mamás sean supermujeres, heroínas, incansables, que todo lo pueden… sin embargo nos conviene verlas así, para mantener la idea de que se bastan solas y no responsabilizarnos de sus necesidades.

 

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