Opinión | El dinero de los paisanos ‘despertó’ la ambición del gobierno federal

De manera equivocada, y como suele hacerlo el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dándose “un balazo en el pie”, le ha dado por presumir las cifras de las remesas que envían los paisanos que radican en los Estados Unidos a sus familias en este país, cuando debería de entender que debido a que -como ha sucedido desde hace décadas- las administraciones federales en turno han sido incapaces de generar las condiciones necesarias para que los mexicanos no tengan que emigrar al vecino país del norte a buscar las oportunidades que su país les niega.

La diferencia en los salarios entre México y los Estados Unidos es abismal, de ahí que, por años, los hombres y las mujeres en este país prefieran arriesgarse a cruzar la frontera como indocumentados a encontrar un trabajo bien remunerado, el que a final de cuentas difícilmente van a hallar, por más preparación académica que tengan, aunque lógicamente este es un factor para lograrlo, y si corren con suerte se pueden acomodar en un buen trabajo, es decir, bien pagado.

Las cifras de las remesas hablan por sí solas, según las cifras oficiales del gobierno federal, en el año 2020, año en el que la pandemia frenó las actividades laborales en todo el mundo, se recibieron en México más de 41 mil millones de dólares  por este concepto, y en lo que va de este 2021 son ya 23 mil, dinero que viene a reactivar la economía de este país como casi ninguna otra actividad lo hace, es dinero contante y sonante que les llega a las familias de los paisanos que con mucho sacrificio lo obtienen en un país extraño, con personas que no piensan como ellos, que aun en estos tiempos los discriminan, los explotan y se aprovechan de ellos en la primera oportunidad que tienen.

  Hay que decir que, en estos envíos, traspasos y transferencias de dinero, ambas partes pierden, tanto el que lo manda desde los Estados Unidos, como el que lo recibe en este país, unos más, otros menos, pero solo “de pasada”, los cobros por este movimiento de dólares a pesos benefician a quien tiene la infraestructura y el capital para hacerlo, son un mal necesario, no se diga los bancos, quienes se aprovechan de la “seguridad” que ofrecen en cada transacción.

Y como siempre sucede, donde hay dinero, hay negocio, ahora el gobierno federal, “preocupado” por apoyar -ahora si- a los paisanos que envían semana a semana o mes con mes dinero para sus familias, tuvo la idea de ofrecerles a los paisanos créditos, con una garantía de uno a uno y con tasas de interés del 10 al 12 por ciento anual, esto a través de un programa que recientemente implementó Nacional Financiera, y que según se dice, busca incrementar las ganancias de los paisanos y de sus familias, ofreciéndoles financiamientos para proyectos en el área rural, agrícola, forestal, minera y pesquera, además de esto, en comunidades de menos de 50 mil habitantes podrán instalar con estos créditos pequeños negocios, con lo que se espera que se reactive la economía de estos lugares.

En esto, el gobierno federal involucró a las administraciones estatales y municipales, las cuales de alguna forma van a coordinar parte de estos esfuerzos, aunque la pregunta obligada es porque el gobierno tuvo que ir a la segura, pues de no ser porque los paisanos garantizan el pago de los financiamientos con sus remesas, este “mecanismo” jamás se hubiera implementado, y ni modo que el gobierno federal no tenga recursos para esto y más.

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