Opinión | El duro camino para Biden: Trump dejó un tiradero

Los americanos siempre hacen lo correcto, una vez que han agotado todas las opciones, dice Paul Ryan que dijo Churchill. La cuestión en estos momentos es ¿cuánto tiempo tardarán nuestros vecinos en agotar las otras opciones?

Son días turbulentos y más nos vale no dar demasiada importancia al optimismo exuberante que han desplegado los mercados. Tres cosas parecen claras: Donald Trump no se irá sin pelear y/o hacer el ridículo; dos: el presidente saliente dejará un tiradero, y tres: quedará un escenario muy complicado para Joe Biden, entre otras cosas porque el trumpismo ha quedado implantado en la sociedad y en algunas instituciones estadounidenses. Una cuarta parte de todos los jueces fueron nombrados por Trump y su equipo.

Será difícil para el próximo presidente de EU implementar su agenda, en particular en tres asuntos cruciales: la forma en que se combate el Covid-19; la puesta en marcha de un programa sostenible de reactivación económica, y la implementación de una política medioambiental más agresiva en contra del cambio climático.

Para darnos una idea de las dificultades que tendrá para avanzar hacia un pacto verde, habrá que estar atentos en la actitud del Senado de cara a la intención de Biden de volver al Acuerdo de París. Tomen en cuenta que a Clinton ni a Obama les permitieron ratificar el Protocolo de Kioto. Al líder republicano en el Senado, Mitch McConell los demócratas le llaman el Obstructor en Jefe. Es muy probable que los republicanos tengan mayoría. Si Biden no consigue permiso de su Senado para suscribir París, ¿cómo tendrá autoridad para decirle a otros países qué hacer en política ambiental o energética?

El primer desafío será controlar la pandemia. En contra de lo que muchos esperaban, la elección no resultó un referéndum contundente en contra del manejo del virus por parte de Trump. Joe Biden será el presidente electo más votado de la historia estadounidense, pero Donald Trump tendrá el “premio de consolación” de ser el candidato perdedor con más votos. Son alrededor de 67 millones de personas, muchas de las cuales niegan la existencia del virus o se oponen a usar cubrebocas. En contra de lo que muchos piensan, el presidente de Estados Unidos no es el más poderoso del mundo. No tiene facultades, por ejemplo, para hacer obligatorio el uso del cubrebocas en todo el país.

Más allá de la pandemia, en materia económica Biden se encontrará con una enorme montaña por escalar. En el corto plazo, deberá concentrarse en lograr un acuerdo legislativo para la puesta en acción de la segunda fase de los apoyos, a empresas y hogares afectados. ¿Cómo actuarán los legisladores republicanos en las últimas semanas de la administración Trump y en las primeras de Biden? Lo ha dicho J. Powell, presidente de la Fed: si no hay un acuerdo pronto para un paquete económico, la recuperación perderá fuerza y podría haber una recaída, volver al territorio del crecimiento negativo.

¿Es exagerado decir que Trump deja un tiradero? El perdedor del 3 de noviembre exige que miremos los números de crecimiento y empleos. Vale la pena asomarnos a lo que él quiere poner debajo de la alfombra: la deuda y el déficit de las finanzas públicas. La deuda del Gobierno de Estados Unidos era de 20.2 billones de dólares a fines de 2016. Ahora es 35% mayor: 27.2 billones de dólares, equivalente a 82,311 dólares por cada ciudadano; 217,934 dólares por cada contribuyente. En el caso del déficit público, el incremento es dramático. El último año de Obama, en 2016, la diferencia entre ingreso y gasto público era de 585,000 millones de dólares. La administración Trump cerrará con un déficit de 3 billones de dólares, sólo para el 2020. En caso de que se quiera explicar este rubro con el covid, basta decir que en el 2019 el déficit fue de 984,000 millones de dólares. ¿Por qué hablar de déficit y deuda? Tarde o temprano se tendrá que poner orden en estos cuartos de la habitación y eso limitará el margen de maniobra de la administración Biden. El habitante de la Casa Blanca dejó un tiradero.

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