Opinión | El ejemplo

Resplandor entre rejas LXVI.

-Platícanos, a tus 18 años ¿Qué recuerdas de tu infancia que te haya marcado quizás para bien o para mal?

* Pues para mal me marcó el no tener un hermano. Siempre quise tener un hermano porque por lo general siempre me sentía solo, siempre me sentía incomprendido, nadie se acercaba a mí, ni me daba un apoyo, un consejo. Por lo general mis padres siempre peleaban en ese tiempo; mi padre se había separado de mi madre.

– ¿A los cuántos años? * A los siete años. Este entonces para mí fue un golpe muy duro que ellos se separaran porque a los dos los quiero mucho, y verlos pelearse, era un golpe muy duro para mí; por lo que fue en ese momento en que yo quería estar con alguien, quería que alguien me diera un consejo, que estuviera conmigo cada uno de los días y pues, qué mejor que un hermano; eso era lo que yo tanto deseaba.

– ¿Eres hijo único? * Bueno en estos momentos ya no. Ya tiene poco que nacieron dos hermanos pero son muy chiquitos; entonces para que me comprendan está muy difícil.

– ¿Hijos de tu mamá o de tu papá? * Hijos de mi mamá. Se casó de nuevo y bueno es algo que me mantiene con fuerzas, tener a mis dos hermanitos.

– ¿Cuántos años tienen? * Uno tiene cuatro años y mi hermana tiene nueve.

– ¿Y qué sucede con ellos? * Pues la verdad me pongo a pensar en que ellos estén o vayan a pasar por lo mismo que yo, porque si yo me sentía solo cuando era niño, me imagino que ellos también; y yo quiero estar con ellos. Lo que pienso es salir adelante, echarle ganas para salir y darles mi apoyo, estar con ellos y darles un consejo, cuidarlos, más que nada para que no caigan en el mismo vacío en el que yo caí.

– ¿Ellos saben en dónde te encuentras? * Pues sí saben, pero no entiende por qué. No saben el delito, no saben realmente cómo están las cosas y yo trato de confundirlos, de decirles que esta no es una prisión; se los digo a ellos.

– ¿Han venido? * Sí. – ¿Qué les dices que es aquí? * Yo les digo que es una escuela, que estoy internado en una escuela y que aquí estudio para que ellos no se queden con ese pensamiento y vayan creciendo con que su hermano estuvo en una correccional; entonces para que no se queden con esa mala idea… Que no se queden con esa imagen tan mala de mí.

– Decías, esto es lo malo, lo negativo; ¿Y qué recuerdas positivo en tu niñez? * En lo positivo pude aprender más de mi padre y de mi madre ya por separado. Lo que ellos me decían… Cada uno decía su propia versión de que ellos me querían… Trataban de ganarme; de mi papá siempre vi que trataba de comprarme con objetos, con regalos… Algo que hasta ahora he visto que estaba muy mal de su parte; y de mi madre no; mi madre me compraba… Pero se podría decir que me compraba con su cariño, con su amor y ahí es donde yo veía el cariño principal de mi madre; y de mi padre no tanto porque ya comprarme con objetos era algo que yo jamás tomé, siempre me fui por el cariño de mi madre; eso es algo que yo aprendí y es algo para bien. Yo sé que está bien que haya preferido mejor el cariño de mi madre, que un regalo de valor… Entonces es algo que realmente me da mucha alegría.

– A ti te afectó que tu papá pretendía comprarte con objetos materiales, mientras tu mamá con cariño. Esas dos formas de amar tanto de tu papá y de tu mamá ¿Te afecto a ti? * Pues sí, un poco. Yo siempre me sentí muy orgulloso de mi papá y siempre he querido ganarme su respeto y su cariño. Yo quiero ser una persona a la que le diga mi papá “yo me siento orgulloso de mi hijo”; pero en ese tiempo yo pensaba en mí mismo y no en mi familia; no en que mi papá se sintiera orgulloso de mí; entonces yo más bien creo que siempre traté de que mi padre me escuchara aunque no teníamos mucho tiempo para vernos y me daba miedo que me fuera a regañar por algún comentario que hiciera, porque es una persona muy orgullosa y por lo general siempre tengo que cuidar las palabras para que no se enfade.

– Me llama la atención que aún sigues mencionando a tus amigos ¿Realmente son tus amigos los que te trajeron aquí? * Pues pensándolo fríamente yo digo que no. A pesar de refugiarme en ellos como si fueran mis hermanos… Traté de cambiar mi mundo con el apoyo de ellos; pero pensándolo bien un amigo no te puede conducir a estos lugares…  No te puede obligar a hacer algo que tú no quieres; sin embargo, a veces cometes errores por querer estar con ellos, por querer pertenecer a un mundo distinto y buscar ser querido y tienes que hacer lo que otra persona quiera.

– ¿Aprendiste de este error y, volverías a confiar en tus amigos? * Sí aprendí de este error y la verdad no. La confianza sólo la debo de tener más a mi familia y no a personas que no  conocemos; quizás nos pueden decir que son nuestros amigos, pero no hay nadie más que tus propios hermanos aunque estén pequeños.

Si tú eres niño y ya sabes que sufriste, a lo mejor te puedes apoyar en ellos, en el cariño que ellos te dan a pesar de la edad que tengas; igual enfocarte en tu mamá, en tu padre… En ganarte la confianza simplemente en tu familia; pero en los amigos… No se puede confiar tanto.

*Tomada del libro: Espinosa M.. (2015). Resplandor entre rejas. México D.F.; Benito Juárez, SNTE.

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