Opinión | El Ejército, patrimonio de todos

La captura en Estados Unidos del general Salvador Cienfuegos acusado de narcotráfico es la peor noticia que ha tenido el Ejército mexicano en muchos años, acaso desde su creación en el México post revolucionario. Me hago cargo de suena fuerte, pero lo es.

Un golpe durísimo propinado a traición por un gobierno extranjero que se dice aliado del nuestro, pero que nunca lo ha sido. A diferencia de otras dependencias del gobierno federal al Ejército no se le puede dividir en sexenios, por la sencilla razón de que los mandos de entonces, hablo de la administración pasada, son los mismos que los de ahora, solo que en posiciones diferentes.

Algunos pasaron a comandar regiones militares, otros a la estructura de la Sedena, pero ahí están, no se han ido a ninguna parte, de manera que no se puede suponer que estamos hablando de otro grupo de gente. El golpe seco es contra el Ejército mexicano, lo que es muy preocupante porque se trata de la

institución responsable de la continuidad de las instituciones democráticas del país. Es la institución de instituciones y esto no es una exageración.

Cuando los políticos tomaron la decisión de ponerlos en la primera línea de combate contra el narco porque las policías estaban rebasadas o cooptadas los comenzaron a exponer a muchos riesgos. Los soldados son disciplinados, tiene espíritu de sacrificio, se puede confiar en ellos, pero no son santos. El riesgo de que se corrompan por el contacto cotidiano con los malandros fue pasado por alto por los gobiernos. Lo que querían y quieren los políticos es una institución que le saque las castañas del fuego sin importar el desgaste a que sea sometida.

Hace años, en un viaje de trabajo por comunidades ubicadas en la frontera entre Durango y Sinaloa, la camioneta en la que íbamos fue detenida en un retén verde olivo. Nos hicieron una revisión exhaustiva, que incluyó hurgar en el maquillaje de compañeras periodistas para ver si alguien llevaba droga. Salimos limpios y yo pensé que con ese rigor sería casi imposible que por ese camino pasara droga. Vi

que nuestro guía saludaba con familiaridad a uno de los soldados.

Horas después, entrados en confianza, el guía nos platicó que de vez en vez el jefe del pelotón recibía una llamada y todos se iban a comer, digamos una hora, y dejaban el paso libre durante ese tiempo.  Añadió que el pago por los oportunos almuerzos se dejaba en hileras de una tienda de autoservicio.

¿Verdad o leyenda?

Imposible saberlo, pero lo claro es que si pones a los soldados a hacer eso hay un gran riesgo de que busquen ganar dinero extra y de ahí para el real.

Yo a estas alturas todavía no asumo como verídicas las acusaciones contra Cienfuegos, pero puede ser.

Lo increíble es que la participación del Ejército en tareas que no le corresponden no va a la baja, al contrario. En la 4T personal militar está metido en todo, incluso en la construcción de aeropuertos y vías de ferrocarril, además de puertos y aduanas y claro la Guardia Nacional. El protagonismo del Ejército es el rasgo más sorpresivo de la 4T porque nadie lo vio venir. ¿De cuántos casos de militares que cayeron en la tentación nos enteraremos en los años por venir?

Los Estados Unidos no combaten al narco, no quieren acabar con él, lo que hacen es administrarlo de acuerdo a sus intereses geo políticos y el caso del general Cienfuegos lo demuestra. Lo que buscan es controlar las Fuerzas Armadas de otros países, para que sigan sus órdenes sin chistar y los que se  resisten lo pagan caro.

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