Opinión | El escándalo de los fideicomisos

El que los diputados terminaran con más de cien fideicomisos, trajo mucha polémica, la derecha y sus partidos subieron a tribuna para expresar la debacle de los programas y las obras que con los fideicomisos se realizan.  Volvieron con su discurso catastrofista que se les escucha cada a vez que se hacen acciones para transparentar los recursos de la nación.

Los opositores a limpiar la inmundicia de este país, nunca dijeron que el dinero de los fideicomisos allí estaba, allí esta y no se va a utilizar más que para los fines para los que establecidos. Lo que cambiará será la forma de operar, dejará de ser manejo obscuro, recursos millonarios que no se orientaban a los objetivos para los que eran destinados.

Todo lo que huele a transparencia y manejo claro de recursos a la derecha le da escozor, y tienen por qué indignarse, de los fideicomisos todos sacaban tajada, y si lo dudan, vean lo que fue del fideicomiso para construir la carretera Durango-Mazatlán. Nadie dio cuentas de nada y termino por ser una porquería que ha costado ya la vida de quienes la transitan.

Ni PRI, ni PAN, y menos PRD, se imaginaron el cumulo de información que se manejaría en las Redes Sociales donde se demuestra el manejo corrupto de los recursos de los fideicomisos. Los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los desviaban para remodelar sus mansiones, quizá comprar caballos pura sangre para sus ranchos.

Conacyt financiaba proyectos de grandes corporaciones para que con el resultado se modernizaran y vendieran mas caro a los mexicanos, mientras ellos se enriquecían más.

En otros países, la investigación científica y tecnológica la financian los consorcios económicos, aquí era al revés, con el dinero del pueblo se apoyaba a los voraces empresarios, el pago que recibía México era continuar con salarios de hambre, negar el derecho de sindicalización y regatear prestaciones sociales mínimas.

En México hay 973,000 millones distribuidos en 372 fideicomisos, en gran parte de ellos hay manejo obscuro, son mecanismos de financiamiento que les permite no informar de estados de cuenta, ni los pagos que se realizan, ni a quien los hacen, ni por qué. No se sabe de supervisión de proyectos ni programas, ni cómo y de qué manera se hacen contrataciones. Empezar a desaparecerlos es un escándalo, pero de los corruptos, no del pueblo.

Es caro que empezar a disolver fideicomisos es parte del proyecto para sanear la aplicación de los recursos de la nación, y, combatir la corrupción, crear mecanismo de operación más honestos y transparentes harán que estos recursos sean de mayor utilidad a la mayoría de los mexicanos y no a unos cuántos vividores.

Pero a priistas y panistas, se les olvidó que callaron cuando con el dinero del pueblo se rescató a los banqueros que porque la economía se iba a ir a pique si no lo hacían, cuando los banqueros de sus propios recursos tenían para salir adelante con toda tranquilidad, claro, si amaran a nuestro país, pero ellos solo aman el dinero. Los diputados del PAN y el PRI aplaudieron a rabiar el despojo al pueblo para enriquecer más a los voraces banqueros.

No se acordaron que el dinero de los excedentes petroleros se lo repartieron entre los gobernadores, sin informar nada a nadie, menos al pueblo. 

Con esos recursos surgieron enormes fortunas personales y los ahora escandalizados deben recordar como los legisladores de ese tiempo eran premiados con turismo político, regalos den plumas de oro, relojes finos y computadoras personales a cambio de su vergonzoso silencio.

Las acciones contra la corrupción y por construir un país con una nueva moral debe continuar, hasta ahora tiene el gobierno federal fuerte apoyo social, pero la derecha y quienes quieren regresar a disfrutar el dinero del pueblo no descansan, ante el estrepitoso fracaso de Frena, ya preparan otra organización los empresarios de la ultra derecha, el pueblo está listo para hacerles frente. O no. 

Puedes comentar con Facebook