Opinión | El INE bajo asedio

Los seguidores del presidente López Obrador interpretaron, como suelen hacer, los deseos del tlatoani entendidos como órdenes y han emprendido una dura campaña de desprestigio contra una de las instituciones más sólidas y confiables de México; el Instituto Nacional Electoral.

No es sorpresa, pues el presidente López ya ha anticipado sus deseos/órdenes de que los distintos organismos autónomos pasen a quedar bajo su control; ya lo ha conseguido con algunos pero el INE es fundamental para sus intenciones absolutistas por razones muy sencillas de entender.

La primera, aunque no precisamente la más conocida, es que ante la opinión pública, el INE tiene un nivel de credibilidad y confianza superior al que tiene la presidencia de la república, de acuerdo con mediciones serias que no se pueden desmentir y contra las que no hay “otro datos”. Este hecho es inaceptable para el jefe del ejecutivo federal, inaceptable que precisamente la institución que le hace cierto contrapeso cuente con más aceptación, que por cierto también supera a los maestros y a las iglesias.

Pero la 4T tiene otras razones, además de los celos propios de López Obrador; saben que esta institución, el árbitro en las elecciones, podría estorbarles para ganar “a cualquier costo” como lo hacía el viejo PRI, las elecciones.

Nadie ignora el talante del presidente; si gana la elección dirá que fue un ogro a pesar de las confabulaciones y complots en su contra, que gana de maneta tan contundente que no hubo espacio para el fraude. Pero si pierde, ya tiene listo su discurso, hubo fraude. AMLO nunca ha aceptado, nunca, una derrota; no tiene porqué aceptarla ahora, menos cuando detenta el poder público y ha invertido tantos recursos (públicos) en afianzar so imagen.

Sería catastrófico para la 4T si perdiera la mayoría que ahora tiene en l Cámara de Diputados; una mayoría adversa le podría coartar sus reformas y contrarreformas; le acotaría sus caprichos en el presupuesto y de manera muy importante, lo llamaría a cuentas, a él y a sus colaboradores, sobre los resultados de su gestión. No pueden por tanto darse el lujo de perder la elección y el INE les estorba.

Como saben que no podrán desaparecerlo, apropiárselo como lo hicieron con la Comisión Nacional de los derechos Humanos o al menos controlar a parte de sus integrantes como lo hicieron el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación e incluso la Suprema Corte de Justicia, entonces les queda desprestigiarlo y en eso están.

Se les olvida o tratan de que la gente no recuerde, que este INE es el mismo, incluso con el mismo presidente, que hace un par de años garantizó el proceso electoral mediante el que López Obrador ganó la presidencia; con este INE Morena obtuvo la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión y varias gubernaturas.

Les ha enardecido que el INE retiró el registro de su candidato a gobernador de Guerrero Félix Salgado Macedonio… ¿y qué esperaban? el INE simplemente aplicó lo que la ley ordena.

La Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales establece en su artículo 229 que “Si un precandidato incumple la obligación de entregar su informe de ingresos y gastos de precampaña dentro del plazo establecido y hubiese obtenido la mayoría de votos en la consulta interna o en la asamblea respectiva, no podrá ser registrado legalmente como candidato”.

Seis mil 446 precandidatos de partidos políticos sí presentaron sus informes de ingresos y gastos de precampaña; Félix Salgado y otros 48 precandidatos no lo hicieron… ¿esperaban AMLO y Morena que el INE solapara ese incumplimiento o que no aplicara la ley?

Algunos de los ahora enardecidos se les olvida que la autoridad electoral no hizo esa ley, la hicieron los partidos políticos a través de sus representantes en el Congreso incluyendo a los de Morena, el PT y sus otros aliados y ahí son mayoría.

También les ha enojado que el INE determinó que ningún partido podrá tener un exceso de diputados por encima del porcentaje de votos obtenidos… y no, tampoco se lo sacaron de la manga, eso es lo que dice la ley.

Pero también estamos viendo que la ley le estorba a Su Alteza Serenísima Andrés Manuel; que si la ley no le gusta la cambia e incluso es más fácil para él ordenar que se cambie la Constitución, que ajustarse a ella.

Es clarísimo que eso de la democracia y del estado de derecho no va con la Cuarta Transformación.

@MCervantesM

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