Opinión | El Ingenioso AMLO

En un espectáculo que los pinta de cuerpo entero, diputados de Morena suspendieron los trabajos legislativos sobre el Presupuesto (seguramente un asunto menor, para ellos) y en punto del primer minuto del viernes pasaron al frente del recinto para expresar sus felicitaciones por el cumpleaños de Andrés Manuel López Obrador. Simbólicamente dicen algo que ya sabemos: “somos, porque él es”. Sin el pivote de su líder, serían como un balón al que se le escapa el aire y termina ponchado. Más que un programa de nación, los hermana el culto a la personalidad, un hecho que nos recuerda los años dorados del presidencialismo caudillista mexicano.

No hay nada que impida mostrar afecto hacia una persona, son las formas las que cargan el asunto hacia otros significados. Los elogios sin autocrítica al líder me recuerdan un cartón del caricaturista de The New Yorker Charlie Hankin. El rey, arco en mano, observa las flechas que ha disparado a una superficie, todas en distintos puntos, mientras un vasallo cuidadosamente pinta círculos concéntricos en cada una de las saetas. Nos imaginamos el resto: “¡Bravo, majestad! Es usted un arquero de puntería formidable”.

Por su parte, el Presidente en su irrefrenable, incontenible afán por alentar el enfrentamiento contra lo real y hasta lo imaginario, evoca al más famoso hidalgo de La Mancha, en un pasaje para la posteridad, como suelen ser los relatos universales de la literatura: “-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra. -¿Qué gigantes? -dijo Sancho Panza. -Aquellos que allí ves -respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas”.

Como partida de ajedrez con múltiples derivaciones, podemos especular diálogos para dar seguimiento a la lucha en Campo de Criptana: “-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, noble evento de voces múltiples que ha dado fama mundial a la ciudad y al país. Tan loable labor ha fincado, mi señor, que justo es el recibimiento del Premio Princesa, que no Príncipe, de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020”. O qué tal: “-Mire vuestra merced -respondió Sancho- que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino el outsourcing, un esquema mediante el cual se generan empleos y productividad. Nuestro enemigo es la simulación y la mala práctica, no el recurso. Si usted y vuestros vasallos insisten, causarán severo daño a los empleos y a los pobres que tanto prodiga”.

Vas, Cervantes: “-Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla”.

A diferencia de don Quijote, AMLO cabalga con otros datos pero no con un fiel escudero que le advierta las pifias con las que pretendiendo construir (para quienes quieran darle el beneficio de la duda), destruye. Con palabras increíblemente contemporáneas, remata el dramaturgo español: “Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas: -Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete”.

Ante las flechas disparadas: el pésimo manejo de la pandemia y de la tragedia por inundación en Tabasco, la cancelación de fideicomisos en favor de la investigación y la ciencia, múltiples lances ad hominem, desprestigiar a los organismos autónomos, reinterpretación facciosa de la historia, la bancada morenista canta Las Mañanitas y grita feliz: “¡Ha dado en el blanco, majestad!”.

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