Opinión | El medio es el mensaje

La muralla que el gobierno federal decidió colocar en los alrededores del Palacio Nacional, en la Ciudad de México, más allá de cumplir con el propósito de evitar que fuera vandalizado el recinto histórico por los grupos de feministas que se manifestaron el día de ayer, mandó en sí mismo, varios mensajes en contra de la autoridad: la incapacidad para dialogar, y el desdén para con el movimiento feminista.

Si el uso del cubreboca López Obrador lo relaciona con debilidad o pérdida de poder, las vallas que ordenó levantar simbolizan el miedo, rechazo y falta de interés, en este caso, para con la lucha de las mujeres del país para conseguir que se respeten sus más elementales derechos.

En respuesta al improvisado muro, grupos de mujeres lo convirtieron en un memorial en el que escribieron, con pintura blanca, nombres de mujeres víctimas de feminicidio. Después de Brasil, México es el segundo país de América Latina con más crímenes de mujeres por razones de género, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Entre los casos de feminicidio y muertes dolosas, fueron en total 3 mil 752 las mujeres que fallecieron en México de forma violenta a lo largo del año que acaba de concluir, un promedio de 10.3 cada día. Los casos clasificados como feminicidio fueron 969. Asimismo y de acuerdo al reporte de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) en otras formas de violencia contra las mujeres las lesiones dolosas ascendieron a 57 mil 495, en el caso de secuestro, fueron 221 las denuncias. En cuanto a presuntas violaciones, fueron 16 mil 543, por lo que toca al abuso sexual llegó a 5 mil 3 casos, mientras que el acoso u hostigamiento alcanzó los 8 mil 376.

Los servicios de emergencia recibieron el año pasado 260 mil 67 llamadas para reportar incidentes de violencia contra la mujer; alrededor del 10% (26 mil 171) fueron hechas en marzo.

El año pasado fuimos testigos de importantes manifestaciones en todo el país conmemorando la fecha del Día Internacional de la  Mujer, así como lo que se conoció como un día sin ellas, el día 09 de marzo, que tuvo mucha repercusión. La pandemia y las medidas de confinamiento provocaron que se pusiera en pausa toda esa movida a favor de los derechos de la mujer en nuestro país.

Con el hashtag #NingunVioladorSeraGobernador, intelectuales, líderes de opinión y actrices impulsan una campaña en redes para frenar la candidatura del político guerrerense, Félix Salgado Macedonio, acusado de violación o acoso sexual por al menos cinco presuntas víctimas.

Actualmente Salgado Macedonio cuenta con dos investigaciones, una de la Fiscalía General del Estado (FGE) por el delito de violación (que presentó una de sus ex colaboradoras en un diario de Guerrero, en 2016), y una más en la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena.

De igual forma, otro personaje que cobró notoriedad por ser objeto de denuncias y acusaciones es el escritor y diplomático Andrés Roemer quien acumula ya 61 historias de mujeres violentadas con el mismo modus operandi para acercárseles y agredirlas.

Apenas el día de ayer fue despedido de TV Azteca y su programa de televisión que se transmitía por la señal de ADN40, De cabeza con Andrés Roemer, fue retirado del aire sin dar aviso a la audiencia.

A la muy extensa lista de agravios históricos en contra de la mujer, los casos de Salgado Macedonio y Andrés Roemer han servido para unificar las manifestaciones feministas en nuestro país.

Levantar murallas y pregonar que es un “muro de paz”, no contribuye en construir un México más igualitario. Al contrario, envía señales fuertes de desprecio y temor para con un grupo vulnerable que manifiesta su inconformidad con un gobierno incongruente que a pesar de estar conformado por un importante número de mujeres, se ha encargado de desaparecer o disminuir apoyos para su causa.

A diferencia de la sentencia de Mcluhan que da título a esta entrega, el miedo es el mensaje.

@ferramirezguz

ladoscuro73@yahoo.com.mx

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