Opinión | El miedo a escuchar la voz del pueblo

El que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) haya dado entrada a la consulta ciudadana a partir de la petición del presidente López Obrador para procesar a los ex presidentes, era de esperarse que armara polémica, lo cual siempre es sano. Las controversias siempre rondan en mi verdad que tiene que ser aceptada, contra la equivocación de los demás.

No obstante, se enriquece la polémica. La derecha con gran enojo, descalifica a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los mismo hubiera sucedido si no se acepta, los seguidores de la 4T y López Obrador habrían estallado.

Se percibe la intransigencia de no adecuar el pensamiento y la reflexión de algunos al nuevo modelo, y quedarse en el pensamiento de un modelo del que vivieron, los mantuvo, les dio dinero y poder, ya hasta los hizo muy inteligentes. No están en posibilidades de diferenciar entre los jurídico y de donde emana, que es el interés social, y la superestructura jurídica la ven inamovible, estática y al margen de la voluntad ciudadana.

Sin que sepamos derecho, pero si estar ligados al interés social, creemos que esta decisión de la Suprema Corte abre un capítulo muy interesante para escuchar al pueblo, durante décadas ninguneado y acallado por el poder económico y político.

Ya estaba dada la tendencia ciudadana con el ejercicio de hecho, expresado con cerca de tres millones de firmas, que después de haber sido acusadas de obtenerse con trampas, la derecha y sus intelectuales callaron ante una evidencia incuestionable, las firmas eran legitimas.

Pero, desde nuestro punto de vista, la única razón del derecho es la justicia, y, lo que le da validez, es el soporte social real. Siempre vimos cómo se modificaba la constitución, se hacían nuevas leyes a partir de la aparente decisión de los diputados y senadores representantes del pueblo, lo cual era falso.

El voto les daba la curul, pero, la representación social nunca, debido a la desvinculación de los legisladores con los intereses social. Lo más dramático, ni siquiera actuaban de acuerdo a su albedrío, sino bajo consigna. Los juristas nunca dijeron nada, guardaban un silencio vergonzante ante una aberración, la cual se justificaba y legitimaba con el voto a espaldas y en contra del pueblo.

Hoy, quienes fueron soporte de apoyo jurídico y político del modelo pasado, están desconcertados y recurren a los sofismas para denostar. Una consulta nada tiene que ver con todo un procedimiento para aplicar la ley. Es solo conocer la opinión ciudadana, en el caso de los ex presidentes, es solo dar una opinión si deben o no ser sometidos a proceso penal, entonces, se aterran de que el ciudadano de su punto de vista, lo cual debería ser una práctica universal.

Que podrá haber deficiencia, por supuesto, todo es perfectible. Que servirá para darle un interés político, sin duda, negarlo sería absurdo, la diferencia que ahora el interés es para mucho, ante era para una oligarquía que aplaudían los testaferros.

Así, los que sueñan con volver al pasado, no les agrada la resolución de la Suprema Corte, tampoco que el presidente diga que se va si se lo piden cien mil voluntades y para abundar en lo inusitado, agrega, que si baja en las encuestas de aceptación se va a su rancho.

Uno se pregunta, que hubiera pasado si esto lo hubiera hecho cualquiera de los expresidentes que se van a investigar, cuantos estarían en su rancho por petición ciudadana. Por otra parte, podrán, en un gesto de honestidad política someterse a la consideración de sus gobernados si continúan o se van al rancho. Usted cree que los gobernadores, escucharían y atenderían la voz del pueblo, sería algo muy interesante. O no

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