Opinión | El papel de los Partidos en el próximo Proceso Electoral

En el marco del inicio del proceso electoral concurrente 2020-2021, en el que se renovará la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y el Congreso del Estado, considero necesario hacer un análisis sobre el papel o el rol que deberán jugar los partidos políticos en esta justa electiva.

Primeramente, vale la pena señalar que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 41, define a los partidos políticos como entidades de interés público, que tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, esto supone que estos institutos políticos invariablemente deben guiar su actuación teniendo en cuenta el sentir ciudadano y la obligación de propiciar las condiciones para que la sociedad participe en los asuntos públicos del país y del estado.

Lamentablemente, en la actualidad existe una percepción -en lo general- de que la actuación de los partidos políticos dista del espíritu de la precitada disposición constitucional, y esto se refleja en algunos estudios presentados por distintas empresas dedicadas a la investigación y el análisis de la opinión pública.

Pero no se trata de cuestionar el trabajo de los partidos políticos ni abonar al desencanto que existe hacia estas organizaciones que son clave para la consolidación de la democracia, sino más bien -en un ánimo constructivo- realizar algunas sugerencias sobre buenas prácticas que considero son fundamentales para recobrar esa confianza ciudadana que es esencial e indispensable, máxime en estos momentos complejos y delicados por el contexto económico, político, social y de salud que vive nuestro país.     

De esta manera, considero en primer término que en el siguiente proceso electoral los distintos institutos políticos, al diseñar sus plataformas electorales; postular sus candidaturas y (en general) en sus distintos actos y determinaciones, realmente deberán considerar el sentir social y atender las necesidades reales y actuales de las y los ciudadanos, es decir, que realmente hagan efectivo el discurso político y sus postulados en los hechos.   

También considero importante evitar la guerra sucia y las descalificaciones que se presentan principalmente dentro de las campañas electorales, me parece que a estas alturas la ciudadanía exige campañas de altura y propositivas, los enfrentamientos y los ataques que por momentos incluso trascienden a lo personal, no es lo que se espera de los actores políticos; en todo caso, los debates públicos y abiertos, basados en el respeto y la tolerancia, considero que son la mejor manera para confrontar cada propuesta y analizar las distintas ofertas políticas; en este sentido, lo que debemos propiciar es el debate de ideas más que las descalificaciones.   

Otro aspecto relevante es que se cumplan y respeten las reglas del juego democrático, evitando las descalificaciones al árbitro electoral, habida cuenta que las disposiciones que regulan los procesos electorales y la participación de los partidos y la ciudadanía han sido emitidas por los órganos legislativos en uso de sus facultades, y estos órganos son integrados por los propios institutos políticos, por lo que resulta indispensable cumplir las reglas que los propios contendientes se han dado para la adecuada convivencia política y social.   

Finalmente, en algo que ya es una realidad, los partidos políticos tendrán la obligación de respetar el principio de paridad de género, recientemente incorporado a nuestro sistema electoral, esto hará necesario que tanto partidos como autoridad electoral adquieran el compromiso de garantizar de manera efectiva la paridad de género en la integración de los órganos legislativos, es importante decir que el cumplimiento de este principio ya no solo implica que los partidos aseguren esa paridad en la postulación de sus candidaturas sino también en la asignación de curules para integrar los órganos de representación de manera paritaria. Esto constituye un avance muy importante que ha dado el legislador ordinario, y su efectividad vendrá a oxigenar y contribuir de manera positiva en la vida pública del país.

Si estos preceptos se siguen en el siguiente proceso electoral, me parece que estaremos en esa ruta por recobrar la confianza en las instituciones políticas, a su vez propiciará las condiciones para que las y los ciudadanos se apropien del espacio público, condición necesaria e indispensable para fortalecer la cultura democrática. Esto -evidentemente- no será suficiente pero sí esencial.

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