Opinión | El preludio de la guerra sucesoria

Una de las frases recurrentes del licenciado Hugo Rosales Badillo, es que no hay reglas para acceder al poder y no le falta razón, pues la lucha para acceder a él es como si se tratase de una guerra y por consiguiente, en ella todo se vale.

Esto es lo que ha venido haciendo Morena en los últimos meses en Durango y más los que provienen del PRI, que fue su alma mater de la trampa, el agandalle, la argucia y la trapacería así como de toda la patología político-electoral para llegar y mantenerse en el poder.

Morena en Durango, ha demostrado ser el único frente que está organizado, preparado y sistematizado para llegar al poder local. Se acuerparon en Gómez Palacio para mantener el control político y atacaron a su rival, el PRIAN, con los mismos elementos que suelen acudir cuando se trata de contiendas electorales.

Al día siguiente de la elección concurrente, Iván Gurrola, salió a aguarles la fiesta al decirles que el o la próxima gobernante de Durango sería de Morena porque nuestra entidad quedó en una encrucijada guinda pero además, fue el partido con más votación captada en las urnas.

Y es que mientras la cúpula del PRI se mantenía dividida por ver quién se hacía del control del Congreso y en el PAN, crece la polarización entre el alcalde capitalino y el secretario de Gobierno por generar percepción en territorio, la bancada de Morena les dio un golpe que pareciera los agarró como al Tigre de Santa Julia.

Les asestó una reforma interna para que Morena retenga el control financiero y administrativo del Congreso y con él, quitarles una plataforma interesante para posicionar a alguien para el futuro que viene. El pretexto es hacer rotativa la Presidencia de la Junta de Gobierno y Coordinación Política para que sea ocupada por los tres partidos políticos con mayor votación, lo cual es bueno para la generación de contrapesos, empero, como se dio en la víspera de la sucesión gubernamental, se prestó a suspicacias.

La reforma a la Ley Orgánica del Congreso fue realizada por un perito en temas parlamentarios, diseñada con un pulso de relojero suizo y blindada con premeditación con la fuerza policial al mando de Manuel Espino Barrientos, lo que nos habla de que la dirigencia de Morena en Durango se está preparando para tomar el poder en la entidad y repito: con los mecanismos que aprendieron en el PRI.

Mientras sean peras o manzanas, de que si los PRIANrredistas acuden a la Corte o inician un juicio político en contra de Espino, los morenistas ya ganaron la primera batalla, ya distrajeron a su enemigo en quemar pólvora en infiernitos y todo por subestimar al rival.

Como podemos apreciar, la lucha por la silla principal del Bicentenario apenas empieza, esto es el preludio de la guerra que viene y es que París bien vale una misa.

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