Opinión | El PRI, un acercamiento a los factores que lo llevan al desastre

Más de ocho décadas mantuvo el poder político, jurídico, legislativo y constitucional en nuestro país el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Cuando en otras partes del continente estallaban los movimientos sociales, se perpetraban golpes de estado y cuartelazos. Nuestro país, conservaba control social.

La verdad, es que desde la década de los sesenta, se empezó a desquebrajar el modelo mexicano y los fenómenos que se presentaban en otros países, en México se replicaban, sin que los detonantes fueran sociales, sino estructurales.

Así, el estado mexicano, sofocó los movimientos democráticos a sangre y fuego en los sesentas: El movimiento estudiantil de 1968 el más representativo, lo antecedían movimientos sindicales y gremiales como: Ferrocarrileros, médicos, telegrafistas, mineros, electricistas. La función del PRI era contener las demandas obreras, campesinas y populares.

Se generaron brotes de guerrilla rural, desde Rubén Jaramillo, pasando por Genaro Vázquez y Lucio Caballas y la presencia de grupos guerrilleros que partieron del ataque al cuartel Madera en Chihuahua en 1965, que se intensificarían en la década de los setentas y ochentas.

Estos movimientos y muchos más, fueron reprimidos por el estado, avalados por su soporte político el PRI. Era claro que al modelo mexicano le estaban fallando sus recursos políticos y optaba por los violentos, esto iba causaba serias fisuras en el entramado social.

No obstante, el PRI manejaba equilibrios que le permitían el control social y político. El sindicalismo oficial era una maquina que imponía la política obrera del estado. Un sindicalismo intolerante a las expresiones democráticas, con un sistema de porrismo sindical y con soporte de apoyo represivo del estado.

El movimiento campesino oficial, se movía con reivindicaciones mínimas, que permitían tener el control de ejidatarios, comuneros y pequeños propietarios; impulsando programas de mediano apoyo al campo mexicano, a la vez que fortalecía el capitalismo agrario. La represión de estado contra el movimiento campesino independiente fue dura.

El modelo político pasado, recogió a través del PRI, reivindicaciones sociales expresadas desde la revolución mexicana: Atención a la salud, vivienda, educación, servicios urbanos etc. Pero fue el mismo modelo el que los fue minando, la práctica de la corrupción los llevó a la casi desaparición de estas instituciones, al tiempo que generaba funcionarios enriquecidos con los recursos de los servicios del estado.

No obstante, el PRI, como soporte político del estado, creaba liderazgos con presencia social, se recuerda al líder campesino de la “Liga de Comunidades” Agraria Don Miguel Fernández Trejo, de honestidad comprobada.

El PRI, tuvo un importante enlace popular, seguramente destacan en esta área Aniceta Cárdenas y Pedro Ávila Nevárez. Hubo importantes lideresas creadoras de colonias populares que lucharon, dentro de la institucionalidad, por dotar de vivienda a miles de familias de Durango. Podemos citar a: Josefina G. de Díaz, Graciela Ortega, Modesta y Carmen Parga. Otras lideres priistas que hicieron las colonias: “El Alacrán”, “Luz y Esperanza”, “El Ciprés”, “Luis ángel Tejada” “Colonia PRI” y muchas más.

Al faltar banderas de lucha y al sobrar promesas, el PRI se fue desarticulando; sus dirigentes abandonados y enfermos dejaron de aportar votos. Sin líderes campesinos que aglutinen gente, sin líderes sindicales que controlen a la clase obrera. El PRI solo se entregó a hacer de la política un negoció para cúpulas. El resultado es el desastre. O no.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios