Opinión | El virus de la desigualdad (Parte 2)

Año con año Oxfam publica un nuevo estudio al mismo tiempo que se lleva a cabo el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Oxfam es una confederación internacional de 20 organizaciones que trabajan junto a organizaciones socias y comunidades locales en más de 90 países (https://www.oxfam.org/es). Hace cuatro años se publicó en este espacio un estudio titulado “Una economía para el 99%”; tres años atrás se dio a conocer la publicación denominada “Premiar el trabajo, no la riqueza”, mientras que hace dos años se dio a conocer el estudio “¿Bienestar público o beneficio privado?”; por su parte el hace un año se escribió con relación al estudio titulado “Tiempo para el Cuidado” en el cual se analiza dos problemas económicos de gran relevancia: la desigualdad y el trabajo no remunerado. En esta ocasión la investigación se titula “El virus de la desigualdad” y como era de esperarse los datos son devastadores.

La magnitud de la actual crisis económica tan solo es comparable con la Gran Depresión de la década de 1930. Según el Banco Mundial, la contracción del PIB mundial a causa de la pandemia se situará en torno al 5,2 % en 2020, y el número de países que experimentará una contracción del PIB per cápita será el más elevado desde 1870. Además, la disminución de los precios de los productos básicos y del petróleo, unido a las crisis de suministro en las cadenas de valor a nivel global, están agravando esta crisis económica, cuyo impacto no será homogéneo.

En marzo de 2020, los mercados bursátiles de todo el mundo sufrieron su peor caída en un siglo, y se destruyeron activos financieros por valor de miles de millones de dólares. Sin embargo, los mercados ya se han recuperado de esta crisis y, con ellos, las fortunas de las personas más ricas del mundo, cuyo patrimonio está compuesto mayoritariamente por valores y acciones. En tan solo nueve meses, las mil personas más ricas del mundo han recuperado toda la riqueza perdida desde que comenzara la pandemia. Esto contrasta con lo ocurrido tras la crisis financiera de 2008, cuando los milmillonarios tardaron cinco años en recuperar su nivel de riqueza previo a la crisis. El hecho de que los mercados de valores vayan al alza mientras la economía real sufre su mayor depresión en un siglo se debe, en gran medida, a que los bancos centrales han tomado medidas drásticas, inyectando miles de millones de dólares a estos mercados para así evitar su colapso. Sin embargo, el apoyo de los Gobiernos a la economía real ha sido mucho más errático.

La riqueza de los milmillonarios ha experimentado un crecimiento enorme a nivel mundial: 3.9 billones de dólares tan solo entre el 18 de marzo y el 31 de diciembre de 2020. Actualmente, la fortuna conjunta de este grupo de personas asciende a un total de 11.95 billones de dólares, una cifra equivalente a la movilizada por los Gobiernos del G20 en la respuesta a la pandemia. Tan solo tres de las 50 personas más ricas del mundo han visto reducida su fortuna durante este período, con unas pérdidas conjuntas de 3 mil millones de dólares. Los dos milmillonarios que más se han enriquecido en este período se dedican a los sectores de la tecnología y del automóvil, la producción de baterías y el sector espacial. Por ejemplo, la riqueza neta de Elon Musk se incrementó en 128 mil 900 millones de dólares, y la de Jeff Bezos en 78 mil 200 millones. La fortuna de las 10 personas más ricas del mundo creció en 540 mil millones de dólares durante este período.

Mientras los más ricos del mundo ganan cada vez más dinero, las personas en situación de pobreza serán cada vez más pobres a consecuencia del coronavirus. Estimaciones recientes señalan que el número de personas que viven con menos de 5.50 dólares al día podría haber incrementado entre 200 millones y 500 millones en 2020.

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