Opinión | Encuestitis, despensitis y pendejitis; la receta de las elecciones

-Ese mi cabeza de esfera navideña… Cabeza de aceituna… Cabeza de bulbo… Pinche Tío Lucas contesta; pues dónde anda este we. Qué raro. Siempre está presto para fastidiar; aunque no creo que haya ido muy lejos porque aquí están sus llaves del carro y su mochilita de niño bobo que siempre anda cargando.

Pues espero que se haya ido a comprar el desayuno porque dormir me da hambre y comer me da sueño; así que lo esperaré a que aparezca.

¡Miraaaaa! Ese we no entiende que no debe dejarme la computadora prendida porque me entran las ansias y me suelto a teclear… Veamos por donde empezamos. Ah sí, ya se…

“Estimados lectores… ya ven como es de mamila el pinche cabeza de canica… Estimados lectores, cómo les ha ido con los candidatos que andan en busca de que usted les confíe su voto el próximo 6 de junio. Le puedo adivinar que ninguno de ustedes se ha salvado de la visita de uno que otro de estos simpáticos pregoneros de la democracia y representantes de la esperanza viva de un futuro mejor.

Y no me diga que no tengo razón, porque puedo apostarle mi cabellera a que no me equivoco. Y no lo digo yo, lo he escuchado de uno que otro de estos especímenes raros que suelen brotar, como agua en el desierto, cada tres o cada seis años; algunos de ellos ya son mañosones y saben la veredita a seguir y no se les complica. Ellos andan cacaraqueando que ya recorrieron paso a paso, metro a metro, puerta por puerta y mentada por mentada, las viviendas del distrito electoral que les corresponde; así que no me mienta.

¡Oiga! Por cierto ¿Ya le trajeron alguna despensa? Ya ve que andan muy hacendosos con eso de las despensas por aquí y por allá. Galerones de miles de hectáreas repletos de ellas. Camiones desbordándose de tan anhelado obsequio para los menesterosos que todavía cambian una despensa por un pinche voto; camión que vaya usted a saber su procedencia, dueño y destino, pero que, afortunadamente para los que andan perreando votos, pues lo encontraron en el lugar correcto en el momento correcto y, de regalo, una mendiga lona que bien serviría para hacerle un techumbre en mi popular área de lavado.

¿Neta que no los ha visto? No le creo. Si la despensitis la agarraron ya como bandera… Perdón, como propuesta de campaña: “No más corruptos que compran el voto de los más pobres con despensas llenas de gorgojos”; “ya no más actos del pasado”… ¿Neta? Pues le felicito por no haberse cruzado por el camino de esos sujetos. Y más que no le hayan ido a tocar su puerta todavía prometiéndoles el oro y el moro. 

La verdad… Le digo un secreto… En buena onda y con todo respeto… Prefiero mil veces abrirles la puerta a los Testigos de Jehová, que a esos weyes. Porque los primeros cumplen con una obligación según sus cánones de la Watch Tower Bible y; los segundos, cumplen con la necesidad de comenzar a mamarle la ubre al erario por primera vez o de seguirle exprimiendo la chichi del recurso público, con una reelección.

En estos dos casos, empezar o continuar; usted tiene en sus manos el poder de aprobar o desaprobar que estos individuos hagan de las suyas para beneficio partidista o personal; infórmese, aún hay tiempo de ello. No sea como ésos que de todo se quejan pero nada hacen para dejar de quejarse. Tampoco sea de los que ven en las redes algo y así, sin más ni más, se pone a difundirlo como candidato repartiendo volantes en la plaza; volantes que, por cierto, no nos sirven ni para limpiarnos el trasero; porque eso sí, son muy esplendidos gastando nuestro dinero, y mandan a hacer volantes en papel cuche de 135 grs., media carta, full color, y que, por obvias razones no nos sirve para tal empresa.

Además tenga cuidado, porque ya no tarda en aparecer la segunda parte de este “chou”, cómico, mágico, musical; es decir, ya no tardan en aparecer las encuestas… Por aquí… Por allá… Todas, todas dando a un ganador… Claro, al que las paga. 

Las encuestas. Ese divertido método de tratar de engañar a dos frentes: al que las paga y al que las consume; por eso si a usted le gustan las encuestas y las salchichas; no trate de averiguar cómo se hacen. Sólo cuídese de tomarlas con la debida reserva…-.

Alteeeerrrrr… Alteeeerrrr…; – chale ya llegó el pinche Coco Liso y no me dio tiempo de dejar este aparato del demonio -. Mendiga Sanguijuela, ya estas otra vez en mi computadora. Que no entiendes que tienes prohibido acercarte siquiera. Ahora qué babosadas escribiste… Despensitis, encuestitis, pendejitis ¿Qué carajos crees que haces?

Seguro estás molestando a los que andan buscando ser diputados verdad we…; – Simona la Electora…-; pues al menos tienes noción del uso, sin progenitora, que hacen con la necesidad de la gente; las encuestas pues también ya no tardan en comenzar a aparecer, pero… qué es eso de pendejitis…; – Chale, no viste el video de un wey que quiere ser diputado y no sabe nada de nada…-; pues no…; – pues búscalo y después sabrás a que me refiero con la pendejitis -.

No sé por qué no aprendo a mantener mi herramienta de trabajo lejos de tus haraganas manos. El día que me metas en un problema me vas a conocer Mequetrefe. – Ya we, no te pongas como sujeto de la generación mazapán y vamos a los tacuches de triplay…-; vaya, hasta que se va a cortar una flor de tu jardín…; – hasta crees we, tú vas a pagar…-; y yo por qué…; – quieres otro ejemplo de cómo se empieza con la pendejitis…-; sí…; – pues vámonos allá te explico.

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