Opinión | Entender la reforma eléctrica

Durango continúa en semáforo epidemiológico verde lo cual es favorable para todos, sin embargo, se observa, que con la movilidad, muchas personas hacen caso omiso de una adecuada protección, muchas de ellas, el cubrebocas lo traen, pero a la altura de la garganta, y lo que están propiciando, es que cada una de ellas es candidato a contagiarse, ojalá la responsabilidad se haga presente y cuidemos de nuestra salud.

En política, los escenarios aun no aparecen, tampoco advertirlos, no obstante, los tiempos corren y darán paso a la posibilidad de diseñarlos, ya que hasta ahora no es posible, sólo son especulaciones y rumores sin fundamento.

Abordaremos, el tema de esta columna, La reforma eléctrica, tal y como está dibujada en la propuesta de ley enviada al Congreso por el presidente López Obrador, puede ser un salto al vacío que genere un desastre en la economía mexicana por muchos años, dicen los observadores serios. 

En los considerandos de la propuesta (páginas 10 y 11 del texto) bajo el título ‘Concentración Privada’, se señalan los porcentajes de la capacidad de generación que, a decir del gobierno, se encuentran bajo control privado. 

Los productores independientes de energía tienen 31 por ciento; las sociedades de autoabastecimiento, 12 por ciento; las centrales eléctricas construidas después de la reforma de 2013 que corresponden a energías renovables y ciclos combinados de alta tecnología, 15 por ciento; y las subastas de largo plazo representan 4 por ciento. 

De este modo, de acuerdo con los datos del gobierno, hay un 62 por ciento de participación privada. 

Se señala, además, que la capacidad de generación de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) corresponde al 54 por ciento del total consumido en el país. 

La reforma plantea que la CFE genere al menos ese porcentaje, cuando hoy despacha 38 por ciento. 

El problema es que, tras la aprobación de la reforma, automáticamente quedarían cancelados los contratos privados. Así lo señala el artículo segundo transitorio de la reforma propuesta. 

En el extremo, dejaría de producirse 62 por ciento de la energía eléctrica en el país. Si la CFE utiliza la totalidad de su capacidad instalada, se podría llegar a 54 por ciento, y aun así tendríamos un déficit de 46 por ciento. 

Si nos ponemos optimistas y suponemos que se establezca un periodo de transición en el cual se renegocien los contratos, aun así, sería factible que muchas centrales privadas se apagaran, simplemente por la incertidumbre derivada de esa renegociación y nos enfrentáramos a una situación de insuficiencia en la generación. 

En la conferencia mañanera, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, señaló cuál sería el orden de despacho de la energía eléctrica después de la reforma. 

En primer lugar, serían las hidroeléctricas; luego Laguna Verde; seguirían las centrales geotérmicas y luego las que utilizan gas y son propiedad de CFE; después las centrales térmicas que pueden utilizar también combustóleo, pero son propiedad de la CFE; luego las centrales eólicas y después las solares; posteriormente las centrales que utilizan gas y son del sector privado, y finalmente las que emplean carbón. 

Por lo menos, en el caso de los productores independientes y de las subastas de largo plazo, al quedar cancelados los contratos y relegarse, tendrá que evaluarse si esa actividad sigue siendo de interés para los empresarios que operan.

En lo jurídico, otros opinan, que de aprobarse, sería una enorme vuelta al pasado, ya que consistiría en “un cuello de botella constitucional” para el futuro del país, ya que se estaría enviando un mensaje sumamente negativo para quienes quisieran invertir en territorio nocional.

Así pues, se abre un rumbo para la estatización del país, en este caso concreto a la energía eléctrica. Su aprobación depende de los votos del PRI en la Cámara de Diputados y lo que se advierte es si en realidad López Obrador ya se convirtió en su ideólogo, ya que su líder “Alito”, en sus declaraciones se muestra indeciso, titubeante, inseguro y temeroso, ¿permitirá el PRI un retroceso? Como siempre el Presidente cuenta con su propios cálculos, no importa que se reviva la amenaza de retirar el grado de inversión a la deuda soberana, tampoco la salida masiva de capitales, ni el costo fiscal, los litigios internacionales, como tampoco las fricciones con los Estados Unidos por el Tratado de Libre Comercio y otros efectos.

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