Opinión | Entre Marina y Esteban

Ernesto Escobosa

La coalición Va por México está dirigiendo sus esfuerzos a Aguascalientes y Durango, evidentemente, porque son las dos únicas gubernaturas que realmente pueden ganar, en las otras cuatro existen diferencias numéricas muy amplias a favor de los candidatos de Morena que a estas alturas son prácticamente imposibles de revertir.

En Durango no hay una definición clara que permita deducir con más elementos de análisis lo que eventualmente sucederá el 5 de junio durante la jornada electoral, ya que si bien es cierto que la constante ha sido que Esteban Villegas salga arriba en las encuestas, su ventaja está dentro del márgen de error de las empresas registradas ante los órganos electorales que desde el año pasado han hecho públicas sus mediciones y que le daban una ventaja a Morena de alrededor de 20 puntos, los cuales se difuminaron cuando Mario Delgado impuso a una candidata que obtuvo 0.0% en las encuestas internas.

Ninguno de los dos equipos han logrado subir al debate público propuestas atractivas que les permita romper el llamado “empate técnico” que tienen desde enero, antes de que iniciara el periodo de campañas y lo cierto, es que si ninguno de los dos logra desplegar una estrategia que le permita distanciarse dejarán muchas cosas al azar que les podrían propiciar una derrota por todas las variables no controlables que están en juego.

Esteban tiene la fortaleza de que tanto Antonio Ochoa, como Lety Herrera, llevan una ventaja clara en relación a sus contendientes y que su candidato en Lerdo supera a la candidata de Morena aunque sea por un porcentaje menor a los que tienen a su favor en Durango y Gómez Palacio.

Patricia Flores ha estado creciendo, aunque el piso electoral de Movimiento Ciudadano no le ha ayudado mucho, ha sabido manejar un discurso que le ha permitido generar simpatías conforme han ido avanzando las campañas; esta circunstancia a quien más afecta es a Esteban Villegas, porque es más fácil que un segmento de simpatizantes del PAN voten por ella a que lo hagan quienes simpatizan con Morena y no están convencidos de las candidaturas más relevantes por la forma en que fueron otorgadas, en este escenario, los perjudicados serían Marina Vitela, Alejandro Gonzalez y Betzabé Martínez, en consecuencia, los beneficiados, Esteban, Lety y Ochoa.

Ni Marina ni Esteban han desplegado una estrategia para empezar a atraer el voto útil, sus consultores se han mostrado bastante limitados ya que a ambos los han mantenido estancados en los números; las propuestas disruptivas que puedan generar contrastes entre uno y otra han estado fuera del escenario, ha faltado creatividad.

La estrategia y la metodología para cumplir los objetivos de campaña hacen la diferencia entre perder o ganar y lo cierto, es que quién reaccione primero tendrá más posibilidades de llegar al 5 de junio con mayores fortalezas que su oponente; se está acabando el tiempo para que los estrategas de ambos muestren su talento y desquiten, con resultados notorios, sus honorarios.

Durango está atravesando condiciones difíciles en muchos aspectos, los candidatos deberían enfocarse en proponer soluciones a la problemática ya existente, más allá de seguir por la vía fácil ofreciendo beneficios gratuitos, que si bien es cierto los favorecen en los segmentos populares, generan la antipatía de las clases medias y los sectores productivos; les ha faltado equilibrar la narrativa para no acercarse a unos mientras se alejan de los otros; ambas campañas se perciben poco consistentes, por la simple razón de que ninguno de los dos ha podido avanzar y situarse en una tendencia irreversible.

@ernestoescobosa

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