Opinión | ¡Esas son madres!

-Qué onda we, con eso de las madres… ¿Todo bien? -. Simona la Preocupona mi Alter. Todo en santa paz. – Entonces por qué dices que esas son madres…-; pues porque por la mañana vi una nota que solamente me hizo exclamar ¡Esas son madres! Creo que si la mayoría de madres actuaran como la de la nota, las cosas podrían ir tomando otro rumbo.

– Pues no quiero que me vayas a tomar como ignorante, pero la verdad tuve mucha ropa qué lavar, muchos trastes que fregar, y mucho polvo qué barrer y la verdad no me dio tiempo de hojear un periódico…-; no te preocupes Pelafustán, desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los…; – es 15 we, hoy trátame bonito…-; no sé que tenga qué ver con que sea 15, pero bueno. Ya que eres ignorante funcional, te explicaré, como siempre tengo que iluminarte.

Resulta que en diciembre del año pasado, circuló video en el que un sicario ejecuta con un arma de fuego a otra que viajaba en una camioneta. Claramente se ve cómo el joven que dispara, en repetidas ocasiones, era grabado por otros cómplices desde otro vehículo para dejar evidencia de que el cometido se había cumplido y cobrar la lana.

Días después, ya entrado este año, dicho video llego a ojos  de la madre del sicario y, ni tarda ni perezosa, tomó la difícil decisión de denunciar a su retoño, bajo el argumento de que sus otros dos pequeños hijos se encontraban en peligro porque la familia fue blanco de ataques cibernéticos, por la gracia de “Carlitos”, el sicario; el mismo mes de enero, días después de la denuncia, el chamaco fue detenido.

Ya sabes que esos procesos pues llevan su tiempo y apenas el 14 de septiembre el joven descarriado recibió una sentencia de poco más de 16 años privado de su libertad; además pagar casi un millón de pesos por la reparación del daño a los familiares de la víctima.

– Charros que gacho; pero por qué dices eso de que esas son madres we…-; pues porque noticias como esta que te comento, se repiten casi a diario, aunque quizás no sean tan mediáticas. Seguramente en este momento en que estamos intercambiando palabras tú y yo, están sucediendo, no uno ni dos, sino hasta tres o más casos en los que algún adolescente o algún joven, arrinconado en la necesidad, y mira que hablar de necesidad no es sinónimo de pobreza, sino en alguna necesidad por actuar de tal o cual manera, se encuentran actuando en contra de la ley; robando, asaltando, asesinando, secuestrando o violando.

Lo peor de muchos de estos casos, que también lo hemos visto ya, los padres, principalmente las madres, llegan hasta donde quedan postrados los inertes cuerpos de sus críos que no corrieron con la suerte de salvarse de ser abrazados por la huesuda. Es lógica la reacción de los progenitores. Son sus hijos los que yacen sin vida en el suelo con uno o dos balazos.

“Era mi bebé… No andaba en malos pasos… Él se portaba muy bien… Por qué me lo mataron…” y así un largo Rosario de maravillas que las madres consideraban que eran sus angelitos…; – pues cualquier padre, creo, porque tú no eres así de amoroso conmigo, lo haría pinche pelón…-; pues yo no soy tu padre Mequetrefe, pero sí, tienes razón; el amor de padres suele cegarnos ante la realidad.

Es por ello que señalo que, como la doñita que denunció a su sicario principiante y lo mandó tras las rejas, son madres; así es como debieran actuar la mayoría de ellas, y no sólo las madres, sino ambos progenitores.

– Pues debe doler hasta el alma, ser quien denuncie los actos erróneos de tus hijos…-; pues eso no te lo puedo confirmar Haragán, porque he tenido la oportunidad de estar cerca de algunos progenitores de chavos que tienen conflictos con la ley y, la verdad, después de escucharlos, es cuando te preguntas si en realidad los chavos son cien por ciento culpables de actuar en la manera en la que actúan. Claro que deben hacerse responsables de sus actos, pero viendo y escuchando a sus progenitores, que lo único que agradecen, es que los hayan encerrado para así “poder por fin dormir tranquilos sin estar preocupados porque no están en casa”… O “mejor así, porque si no en algún momento se lo echan”.

– Neta dicen eso we…-; pues en más de una ocasión he escuchado esa perorata a la que sigo sin entender; así que todos los que somos padres, debiéramos dejar de ver a nuestros hijos como lo maravillosos que son adentro de nuestras casa y prestar atención a lo que, una vez pasando la línea de la puerta del hogar, están haciendo y con quién se están juntando. Vámonos ese…; – me pichas unos tacuches de triplay we, es 15 y hay que tomar fuerzas para dar el grito -. Simona la gritona.

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