Opinión | Esteban… gobierno compartido

Mariano Cervantes

La administración de Esteban Villegas Villareal será desde muchos aspectos sui géneris, en el sentido de única o excepcional, y no se trata de asignarle adjetivos o darle calificaciones anticipadas, sino de anotar que no se parecerá a ninguna de las anteriores y tampoco a otra de las actuales en otras entidades.

De entrada será un gobierno compartido, asunto ampliamente reconocido e incluso promovido como uno de los valores para optar por esta opción electoral. Se anunciaba como un compromiso para un gobierno de coalición lo cual no significa otra cosa que un gobierno en el que interviene distintas fuerzas, en este caso tres, asociadas. No solo para ganar, se dijo, sino también para gobernar.

Ahora que está de moda especula sobre quienes serán los designados o invitados para acompañar al próximo gobernador durante los próximos seis años, cabe la precisión de que tales designaciones ya están anticipadamente acotadas. Hay una cuota de espacios a repartir y sí, son las carteras o cargos de titulares, segundos y mandos medios en todas las áreas de la administración estatal. Entiéndase secretarios, directores, subsecretarios, subdirectores, y otros más.

Se trata de que Esteban a la hora de designar o invitar, tendrá que escoger a personajes o actores no solo de su partido sino, de los partidos aliados, de manera proporcional a los votos aportados.

Así la administración de Esteban tendrá en la mesa del gabinete a panistas, priistas y perredistas. Aunque se anticipa que también habrá ciudadanos sin militancia los cuales no se contarían como parte de la cuota de coalición.

Suena bien, tendrá que aplicarse, pero ya en el momento de las decisiones tendrá que ser la voz del mandatario la que defina políticas y acciones a emprender.

Y es que en algunas áreas, por ejemplo el Instituto de la Mujer, habría una notable diferencia de criterios si lo encabeza una panista a si lo dirige una perredista, porque ese organismo tiene incidencia y opinión en temas como la salud reproductiva, el aborto, y otros.

Seguramente esas sutilezas se habrán se solventar, es parte de la cavilación y acuerdos en los que se trabaja en estos días.

Pero dentro de la excepcionalidad del próximo gobierno, también está la manera en que marcará su estilo; su relación y su trato hacia sus antecesores.

Las circunstancias ponen al gobernador electo en una situación complicada, que puede convertirse en una oportunidad, la elación con el gobierno federal no será sencilla. Se trata de un gobierno “adversario” de un presidente cada vez más autocrático.

Si el gobierno federal fuera institucional, democrático y apegado al estado de derecho, no habría mucho de qué preocuparse, pero la realidad es otra. Esteban debe vérselas con u presidente caprichoso, cuya palabra es la ley. Un presidente rencoroso y conocidamente retrógrada. Con ideas abiertamente contrarias a la modernidad, al progreso, a la globalidad. ¿Cómo le va a hacer Esteban?

Ha dicho que tratará de “enamorarlo” es decir convencerlo de que sus respectivos proyectos pueden complementarse en beneficio de la población… esto es, basándose en el supuesto de que al presidente le interesa de verdad el beneficio o bienestar de la población, cuando la terca realidad muestra que le importa más su proyecto político.

Pues por ahora ya el gobernador electo no se ha quedado de brazos cruzados y se está reuniendo con personajes claves del entorno de Andrés Manuel.

Habrá que ver como marcha su gobierno, desde luego con la esperanza de que le vaya bien… ahora sí que por el bien de todos.

 

@MCervantesM

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