Opinión | Esto no estaba en el guión

La clase política del modelo pasado, construía una sociedad oligárquica apegada al neoliberalismo. La oligarquía, formada por una exacerbada aristocracia beneficiaria del poder, basado en la corrupción, la inequidad y la impunidad.

México era señalado en los foros internacionales, por los salarios peor pagados del mundo, violador de los derechos humanos, y una creciente corrupción; lo que demostraba la alta impunidad, un fenómeno propio de las estirpes gobernantes tipo medieval.

Con estas premisas, no es difícil imaginar que los protagonistas de la vida política estuvieran involucrados en hechos turbios que les dieran poder y dinero, sin importar los medios. De allí, qué, sin escarbar mucho, salen a relucir conductas y comportamientos ilegales, tipificados como delitos no solo por nuestras leyes, sino por el derecho internacional.

Cuando a un político se le investiga por haber cometido hechos delictivos, es normal, como todo delincuente, que lo niegue, también es normal, que otros políticos, que bailaron al ritmo del mismo pandero de la impunidad, alcen su voz para solidarizarse, y, señalar: represiones, persecuciones, linchamientos, venganzas, acosos, torturas sicológicas y más.

Algo así pasa con el ex candidato a la presidencia de la república Ricardo Anaya, quien sube un video donde acusa, al presidente López Obrador, de querer meterlo a la cárcel, para impedir que participa en elecciones y gane la presidencia de la república. 

El ex presidente de la república Vicente Fox, el dirigente nacional del PAN Marko Cortés, el ex candidato panista Diego Fernández de Ceballos, la operadora de la extrema derecha (según WikiLeaks) Margarita Zavala. acusan al presidente de persecuciones y otras lindezas, como gestos solidarios con su compañero de partido y seguramente de andanza, Ricardo Anaya.

Nada dicen que es la Fiscalía General de la República la que tiene abierto expediente en su contra, a partir de que salió a relucir su nombre en el proceso que se le sigue al ex director de Pemex Emilio Losoya Austin. 

Anaya afirma que el presidente “lo quiere fregar a la mala”, que hace un mes se tomó la decisión de perseguirlo, pero no pudieron porque: “el expediente estaba hecho con las patas”, no dice cuáles eran las inconsistencias, ni cómo llegó a él, ese supuesto expediente mal hecho.

Habla que el presidente lo quiere meter a la cárcel con el testimonio de “dos testigos balines”, no dice quiénes son. Eso no debería preocuparle, si son testigos “balines”. A Ricardo Anaya hace muchos meses lo acusan de haber recibido más de seis millones de pesos a cambio de aprobar las reformas de Peña Nieto, ha tenido mucho tiempo para presentar las pruebas contundentes de su inocencia, hasta hoy, no lo ha hecho.

El ex candidato presidencial del PAN, anuncia que saldrá del país, desde el extranjero, asumirá su defensa, lo cual, es absurdo. Ningún inocente se va del país.

Sin duda esto ha cambiado, antes, eran asesinados por venganzas o para quitar del escenario a los enemigos, sin que hubiera detenidos, en caso de presión, presentaban “chivos expiatorios. Hoy, se investiga, se abren carpetas, se vincula a proceso. Esto no estaba en el guion de la ex aristocracia política, que prefiere salir del país, en lugar de responder en los tribunales como cualquier ciudadano. O no.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios