Opinión | Fifí o Chairo

El presidente López Obrador en una de sus ruedas de prensa, daba una explicación de como la palabra “fifí” se usa desde siglo pasado, quizá desde finales del antepasado. Palabra para designar a los de clase alta. Era la que separaba una clase de otra, una forma de vivir cómoda a la de la penuria. Los fifís tenían sus formas de designar a los de abajo, como: “Los rotos”, porque efectivamente, andaban rotos y descalzos.

Para nosotros no está claro de donde surge el término “Chairos”, creemos que es respuesta de los “fifís”. De una u otra manera, es el término para diferenciar una clase social, una identificación política e ideológica, y una aspiración humana.

Mientras que los fifís, son la parte de quienes no aspiran porque lo tienen todo, y pretenden seguir con sus estilos de vida, sin permitir que otros sueñen, y menos, luchen por sus sueños.

Los “fifís” se conducen con el método propio de la soberbia, altanería, intolerancia, agresividad, falta de argumentación sólida que sustituyen con insulto y vulgaridad, dispuesto al golpismo y la violencia para debilitar a quienes pretenden o les han quitado las formas fastuosas de vivir.

Se habla qué en la comida de los gobernadores en Guanajuato, se sirvieron platillos adornados con hoja de oro comestible, no se duda, es el estilo soberbio que refleja la enorme insensibilidad social de un pasado que será difícil regrese.

En el siglo XVIII y XIX, los disidentes, los reformadores y librepensadores se les llamó “Jacobinos”, eran los que se enfrentaban a los conservadores, a las monarquías corruptas y  rescoldos feudales. El Término “jacobinos” se usó de manera peyorativa, hasta que fue asimilado por los que luchaban por el cambio, se convirtió de peyorativo, a la distinción de hombres intelectuales de ideas avanzadas.

E.P. Thompson, en su libro “La formación de la clase obrera en Inglaterra, afirma que los combatientes ingleses del siglo XVIII decían: “Asumo el término jacobinismo sin dudar. 1.- porque nuestros enemigos nos lo han impuesto como un estigma 2.- porque aunque condeno la ferocidad sanguinaria de los últimos jacobinos en Francia, sin embrago, sus principios son los que más se parecen a mis ideas de la razón de la naturaleza del hombre, de todas las que conozco”.

“Chairo”, de ser un término peyorativo, excluyente, marginal, se transforma en identificación de combatientes por el cambio, así: Hay científicos, intelectuales, políticos, artistas, estudiantes, obreros, periodistas, jóvenes y mujeres Chairos. Un termino que identifica y une, que integra a un proyecto, que liga a un sueño, el de un cambio social.

“Fifí” es un término sin esas connotaciones, no encierra la idea de avanzar, sino retroceder. No plantea la integración, sino las formas selectivas y excluyentes. Ciertamente, también tienen un sueño, el de seguir gozando de todo, en una sociedad en la que la mayoría carece de todo.

Así han surgido denominaciones que forman parte de procesos culturales, y hasta antropológicos: Los pachucos (Octavio Paz los define muy bien), rebeldes sin causa, cholos. Pero el término “chairo”, tiene una connotación ideológica y de clase, es parte de esta guerra civil expresada en Redes en las cuales se confronta la posición conservadora y la del cambio. En esta coyuntura, o eres “fifí”, o eres “chairo”, cada quién elige. O no.

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