Opinión | Hay que leer

El proceso electoral con rumbo al 6 de junio, en nuestra opinión, sigue siendo una vacilada, reflejo del deterioro político, donde no se escapa un solo partido ni candidato, verdadera tragedia para nuestro país y estado cuyo futuro está en Manos de gente por demás ignorante, y si no vean. Veamos:

Con bombo y platillo se celebró este 23 de abril el día internacional del libro, ese día, pero de 1616, fallecieran Miguel de Cervantes Saavedra y William Shakespeare. Salieron mensajes, textos, memes, videos alusivos. Una organización regaló libros y la librería de la UJED hizo buenas promociones.

Hubo pocas reflexiones en torno a la lectura, por ello, quiero compartir una charla que sobre el tema tuve con mi hijo Héctor Amílcar, quien me decía que la lectura no es sinónimo de cultura, ni de comportamiento valorativo de quien lee. Y aún más, quien lee, no necesariamente entiende lo que lee, y lo peor, quien presume de leer, también exhibe ignorancia.

Vimos en el día del libro usar la lectura de manera excluyente, como si ser lector diera calidad intelectual o un estatus social superior o quien no lee es un burro cabezón. Eso excluye a los millones de mexicanos que no leen, los hace aparecer como ignorantes y atrasados, cuando hay millones que no leen, son mejores personas que los lectores.

Hay obligación de ser lector y estudioso para algunas actividades de orden profesional, o político, por ello, lo que le sucedió a la señora patricia Jiménez, candidata del Prian, es un tanto incómodo, al no poder recomendar un libro a una entrevistadora, ni siquiera, como me dijo un amigo, en su calidad de profesionista y empresaria, recomendar la lectura de “La Ley del Impuesto sobre la Renta”. (esperemos que no me demande)

No es privativo de esta candidata la falta de lectura, cuando menos eso se percibió en su respuesta a la entrevistadora.  No es de ninguna manera aventurado afirmar que la mayoría de los candidatos no son lectores, cuando tienen la obligación de serlo.

No se le puede exigir a un obrero, a un campesino, a un carpintero o a un mecánico que sean lectores. Pero a una persona que tiene formación universitaria sí, a alguien que se dedica a la política también, incluso, a los comunicadores, como requisito fundamental para ejercer la profesión.

Una candidata de última hora de Morena de nombre Sandra Amaya, se pronuncia en un tuit porque los estudiantes universitarios donen sangre, que los coloque en una cultura solidaria y remata con “la sangre segura salva vidas”.

Esta señora quizá desconoce que para donar sangre hay que estar sano, y para estar sano hay que estar bien alimentado. Millones de estudiantes en este país van a clases sin almorzar, o solo con un café y un pan, cono solo lo necesarios para su camión, esto lo desconoce porque no lee los temas que pretende posicionar como candidata y porque no tiene la experiencia vivida de la realidad social. 

Lo que debería proponer primero: es la instalación de comedores estudiantiles gratuitos, o, cuando menos económicos, en la UNAM hay becas alimenticias para estudiantes de escasos recursos, mi hijo ha tenido estas becas y otros jóvenes de la casa del estudiante en México también.

Además, la señora Amaya debería saber que la donación de sangre no es una decisión institucional sino voluntaria, sugerir la donación u obligarla, es una violación a los derechos humanos. Hay que leer. O no.

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