Opinión | Ineptos, sucios, malos y feos

En lo que va de campaña electoral, se han cometido más de doscientos asesinatos políticos, la mayoría candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y del Movimiento de regeneración Nacional (Morena), pero también de otros partidos políticos como del Movimiento Ciudadano (MC).

En todo asesinato, sea político o no, se desconocen los contextos de los crímenes y de los muertos, poco se informa de sus relaciones políticas o empresariales, familiares, tampoco de los grupos con los que tienen relación.

Dirán las autoridades investigadoras que esos datos constituyen las líneas de investigación, y por lo tanto son confidenciales. La cuestión es qué, en los crímenes políticos, nunca se sabe nada, lo cual genera todo tipo de especulaciones.

En el caso del asesinato del candidato de MC de Sonora, defensor de la familia Le Baron, el Movimiento Ciudadano se precipitó a culpar a Morena, lo cual sin duda pretendió, sacarle provecho político, lo cual es condenable.

Cuáles son las hipótesis, no que surgen de la investigación profesional, que pocas veces se hace, sino del sentido común, veremos algunas de las muchas que corren de boca en boca.

La política ha dejado de ser una actividad decente, bien intencionada, de competencia sana y de confrontación de ideas, alternativas y propuestas. Fui invitado al programa “Pico de Gallo” que conduce Carlos Garza para la Tremenda, Cosmocable, Canal 15 y que se sube a YouTebue.

Compartí puntos de vista con los periodistas Heber García y Miguel Ángel Vargas, más allá de discrepancias, coincidíamos en que nunca se habían visto campañas con candidatos tan incapaces, a quienes llegamos a aceptar el término de ignorantes, que ni siquiera saben, cuál es el trabajo legislativo, y vaya que algunos buscan la reelección, o han sido diputados federales y hasta senadores, pero su pobreza de fondo y forma es patética.

Esto tiene que ver con la violencia política que ya a acostados más de dos centenares de víctimas. La política gradualmente está dejando de ser una actividad de gentes preparadas y con vocación, y menos comprometidas más que con sus intereses y los de su grupo. La lógica es muy simple “si ese es diputado, porque yo no”. Y el deterioro político detona.

La lucha por una candidatura, primero al interior de los partidos se vuelve feroz, hay traiciones, golpeteos, descalificaciones. Para llegar a una candidatura, los aspirantes empiezan a hacer alianzas, y sobre todo negociaciones con todo tipo de grupos. Cuando pactan incluso con grupos contrarios entre sí, y reciben dinero de todos, se meten en grandes problemas que pueden terminar en su ejecución.

La carrera política dada vez más ruda, se dejan resentimientos, gente dolida y hasta traicionada, otra posibilidad del asesinato es la venganza llevada a los extremos. En México, y quizá en el mundo, ha habido casos muy sonados de  políticos asesinados, nunca la sociedad queda convencido con el resultado de las investigaciones, y menos de los llamados culpables, que para la gente no son otra cosa que “chivos expiatorios” 

En estos casos, son personajes que han expresado su propósito de dar un giro a la historia con cambios radicales al modelo. Terminar con cacicazgos y grupos corruptos, este pudiera ser el caso de Luis Donaldo Colosio de quien se cree fue víctima de un asesinato de estado.

Lo cierto es que el crimen político aumenta, que hay grupos y partidos que a toda desgracia pretenden sacar ganancia, y el quehacer político se convierte en actividad de ineptos, sucios, malos y feos. O no.

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