Opinión | Inicia la guerra sucia

Se conoce como guerra sucia, la acción violenta del estado en contra de los grupos disidentes. Una acción que tendía a extirpar todo tipo de pensamiento que no fuera el de estado: vertical, absoluto y totalitario.

Grupos exasperados por falta de democracia, decidieron irse a la lucha armada; urbana y rural, pretexto para desatar la ferocidad de estado. Matanzas indiscriminadas, torturas medievales, regocijo de la derecha y sus soportes de apoyo: diputados, senadores, medios de comunicación. Los que ahora atacan el proyecto de transformación social, callaban ante los horrores cometidos por el estado psicópata.

Así fue la guerra sucia en el continente y en nuestro país. Por eso, la derecha es enemiga de la historia, sabe que difundir la realidad, es denunciar su complicidad en la violencia y la de los mecanismos ideológicos y políticos que le servían de soporte, ahora son usados como jabalinas para impedir que se escriba una nueva historia.

Así nos esperan los próximos sesenta días, si bien, ya no es la violenta guerra sucia, si habremos de presenciar una feroz embestida de la derecha contra los candidatos y el partido que abre las puertas a un modelo democrático, justo y equitativo. Un modelo en donde no haya la brutal desigualdad a las que nos tenían sometidos.

Pero también, habremos de ver las contradicciones que generan los intereses existentes en todos los partidos, incluyendo Morena. Repentinamente, surgieron los candidatos de Morena en Durango, nadie supo cuando se realizaron las encuestas, con que metodología, de donde surgieron las propuestas, cual es el perfil de los candidatos, cual es su historial de compromiso social, en que trincheras han defendido la IV transformación. Si los militantes de Morena, nada saben, los simpatizantes, menos.

Es claro que los senadores de Morena, Margarita Valdez y José Ramón Enríquez, después de hacer el papelazo en Sn. Luis Potosí y Chihuahua respectivamente, metieron mano en la designación de candidatos, de otra manera, no se puede entender como Juan Cruz, impuesto por Enríquez, sea candidato, después de que durante décadas ha vivido de las nóminas, con un mediocre papel como legislador, eso sí, a cualquiera le da “el veinte y las malas” para negociar con el poder”.

Las luchas internas se desplazan a otros estados de la república, ahora vemos en Chihuahua, como el gobernador Javier Corral se va con todo contra la candidata de su mismo partido, el PAN, María Eugenia Campo (Maru Campos), a quién de vincular a proceso, por formar parte de la nómina secreta del ex gobernador Cesar Duarte, preso en Estados Unidos. Maru Campos está acusada de recibir varios millones de pesos por aprobar la cuenta pública del ex gobernador Duarte, cuando la señora campos era diputada local de ese estado.

La dirección nacional del PAN y su aliado el PRD, se pronuncian a favor de Maru Campos, y en contra del gobernador Corral, lo que se convierte en lucha de facciones panistas. Quien permanece calladito es el PRI, le agarraron los dedos con la puerta, Cesar Duarte fue su gobernador y ejemplo del nuevo PRI, su deslinde ha sido muy tibio.

Saldrá más lodo, la contienda política será desplazada por baldazos de porquería. La derecha, fiel a sus métodos, ira tejiendo una red de ataques sucios creyendo que así se gana el apoyo popular. El PRI, nadando de a muertito, ya tiene sus diputaciones cedidas por el PAN. Morena, confiado en la fuerte crisis de los partidos tradicionales, espera remontar la indignación que ha despertado la designación de candidatos. Lo ciudadanos, asombrados de lo que sucede. O no.

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