Opinión | Iniciativa bisagra

La llamada Contrarreforma eléctrica que eventualmente presentará el ejecutivo al Congreso de la Unión para su aprobación, es sin duda, una de las más grandes apuestas de la 4T para la segunda mitad de su administración. Con esta buscan restablecer la rectoría económica del Estado, sin importar el costo económico y ambiental que conllevaría, sino que además parece buscar el aniquilamiento de la alianza electoral entre PAN, PRI y PRD.

Desde la semana pasada el gobierno federal ha venido trabajando en instalar su narrativa oficial para tratar de convencer a la opinión pública a cerca de las bondades, que ha decir de ellos traería consigo la reforma en el sector eléctrico que pretenden realizar. ¨Por otro lado, contrasta con el hecho de que del lado del sector empresarial no se esté articulando una narrativa que se enfrente de manera decidida a la que está difundiendo el oficialismo. Para los que se oponen, el principal tema radica en volverle a dar poder a la Comisión Federal de Electricidad, cuando genera energía cara y sucia.

No hay una discusión seria de argumentos sobre la contrarreforma energética porque no hay expertos que la avalen, lo que se está imponiendo es la estrategia polarizante de desprestigio y argumentos falsos, como el habitual modus operandi de la 4T. Pretenden, aseguran, hacer un cambio en el modelo económico y erradicar todo vestigio de neoliberalismo.

Esa misma estrategia se ha empleado para destruir las cadenas de suministro de los medicamentos, para tarminar con los fondos y fideicomisos, para aniquilar a los organismos autónomos, para cancelar el aeropuerto o para no permitir la instalación de la planta de Constellation Brands en Mexicali.

La secretaria de Energía, Rocío Nahle, asegura que la reforma se pretende alcanzar la soberanía energética y dotar de energía más barata a todos los mexicanos. A decir de expertos en la materia lo que se busca es modificar el modelo de la industria energética en el país, ya que se pretende regresar al país a un modelo de monopolios en el que la CFE decidirá cómo, dónde y cuándo generar electricidad, cómo transportarla y cómo distribuirla.

En caso de concretarse, sería la CFE la que decidirá cuánto cobrar por la distribución y las tarifas al consumidor, ya que la propuesta oficial desaparece a los organismos reguladores como la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos.

Es precisamente, la desaparición de estos organismos lo que representa una mala señal para la economía mexicana, ya que se perderán instituciones técnicas y autónomas, que regulan la producción de electricidad e hidrocarburos, que supervisan a CFE y a Pemex. La regulación pasaría de un ente técnico a un ente político, lo que implica el riesgo de que los privados pierdan sus contratos lo que provocará demandas internacionales, que pueden perder las autoridades de nuestro país.

En resumen, de aprobarse en los términos planteados se regresaría a un modelo de 1960, cuando se nacionalizó la industria eléctrica, representaría además un fuerte golpe a las inversiones privadas nacionales e internacionales, significaría un enorme reto para las finanzas públicas que respaldarán a la CFE, además de Pemex y que al final no se contará con mayor capacidad de generación eléctrica, y la energía será más cara para los industriales y el consumidor final y más sucia para el medio ambiente.

Hasta el momento tanto el PAN como el PRD han fijado su postura para votar en contra de la iniciativa. En el PRI han mostrado indefinición y se han ventilado posturas encontradas. Varios de los legisladores actuales del tricolor aprobaron la reforma de Peña Nieto, por lo que sería contradictorio que aprobaran la de AMLO, pero todo puede suceder. De votar a favor el PRI, dinamitarían la pretendida alianza electoral.

En materia de difusión ha faltado una estrategia coordinada para contrastar a la narrativa oficial. Debido al temor o a políticas corporativas de las grandes empresas que son beneficiarias de un modelo de autoabasto, que actualmente está regulado y que desaparecería con la reforma, no se pronuncian de manera conjunta para mostrar su inconformidad.

La versión oficial, con su aplanadora trabajando diariamente desde la conferencia mañanera parece que terminará imponiéndose en el debate a ras de piso. ¿También lo hará en el poder legislativo para aprobar la contrarreforma?

La moneda está en el aire.

@ferramirezguz

ladoscuro73@yahoo.com.mx

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