Opinión | La animadversión del empresariado hacia Morena y su líder

El pasado martes, un grupo de empresarios integrantes del Consejo Coordinador Empresarial, reunieron a los candidatos a los cuatro distritos electorales federales  de la alianza “Va por Durango” con la intención de conocer su oferta legislativa, además los “invitaron” a firmar una serie de compromisos por cumplir, en caso de verse favorecidos con el voto de la ciudadanía el próximo seis de junio, por orden de distrito, del uno al cuatro, Javier Castrellón Garza, Rocío Rebollo, Luly Martínez y Gina Campuzano González, y hablando de partidos, dos panistas y dos priistas.

  El escenario, hizo recordar el encuentro que sostuvieron en este mismo céntrico hotel de la capital,  hace ya más de tres años, José Aispuro Torres y Esteban Villegas Villarreal, quienes en ese entonces se disputaban precisamente la gubernatura del estado, con el resultado que ya todo mundo conoce, fue precisamente en ese encuentro con empresarios cuando se pudo conocer el rechazo y hasta el repudio de los asistentes, hacia el Revolucionario Institucional, ese día fue el presagio de lo que sucedió el domingo de la elección, una sonora derrota de un partido que gobernó por casi ochenta años en Durango.

  En esta ocasión, el rechazo de los empresarios hacia el gobierno federal, y por ende, a los candidatos del partido en el poder, Morena, es evidente, aunado a la estrategia que implementaron quienes manejan la campaña de esta alianza, se puede decir que cumplió con su cometido, de inicio, fueron los dirigentes de los tres partidos políticos que componen esta alianza, Verónica Pérez del PAN, Rubén Escajeda del Revolucionario Institucional y Miguel Ángel Lazalde Ramos, del partido del Sol azteca, no necesitaron mucho para “poner en mal” al gobierno federal, una economía en rojo, la caída del sector turístico, de la inversión extranjera, la pérdida de empleos, el incremento en los niveles de pobreza, el pésimo manejo de la pandemia y la desaparición de una gran cantidad de programas con el pretexto de la corrupción, fueron los argumentos que se repartieron los presidentes de estos partidos para “recordarle” a los empresarios porque el país atraviesa esta crisis.

  Así como en ese encuentro entre candidatos a la gubernatura se respiraba la animadversión en contra del PRI, hoy se siente en contra del presidente de la República y de su partido, Morena, si acaso un empresario se atrevió a señalar que esta situación económica que se vive, no es de ahora, la oposición hacia la administración federal fue abrumadora, en el entendido de que si hace ya casi tres años, Morena logró un a victoria aplastante, fue por el hartazgo ciudadano hacia el PRI y el PAN principalmente, a los empresarios les inquieta que no haya una división de poderes real y la apabullante mayoría del partido en el poder, con esto el presidente de la República ha logrado lo que se ha propuesto, muchas de sus “ocurrencias” encaminadas a perjudicar de una u otra manera a los empresarios de este país, a los que si generan empleos, a los que pagan impuestos religiosamente, esto a pesar de que López Obrador los tiene odiados y de corruptos y de fifís no los baja.

  Será muy difícil que los empresarios sostengan un encuentro cordial con los candidatos de Morena y sus aliados, hay mucho enojo y tal vez esto no se dé, aunque lo prometieron, sin embargo lo importante es que este tipo de ejercicios ya inició y que dará la oportunidad a la mayoría de los candidatos de darse a conocer y a su vez, conocer a quienes realmente generan los empleos en este país, los empresarios son una parte esencial en el desarrollo, algo que lamentablemente poco le importa al presidente, y seguramente, “en su salud lo hallará”.  

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