Opinión | La Cachimba

CERO HORAS… Desde el primer minuto de hoy arrancaron las campañas de los candidatos a diputados locales; algunos de ellos optaron por el simbolismo que hace algunos años causó un buen impacto, el arrancar a la media noche; aunque hacerlo de esta forma ya no genera mucha atención.

RUIDO… Para el momento en que se están leyendo estas líneas, se estará viendo la presencia de los candidatos, sus brigadistas, banderolas y equipos de sonido ahora si en distintos cruceros de la ciudad, ahora si a la vista de los miles de ciudadanos que están circulando por esos lugares en sus actividades cotidianas.

COVID… Por lo que se sabe, ninguno de los candidatos tuvo la iniciativa de aprovechar la economía de las redes sociales para hacer un arranque de campaña desde su casa, con algún mensaje en vivo que transmitiera respeto y solidaridad con las familias que han perdido a alguien en la pandemia y con los trabajadores de salud que enfrentan día a día este problema.

MULTITUDINARIO… Por el contrario se sabe de alguno de los candidatos que al más puro estilo de la vieja forma de hacer política, decidió organizar un evento masivo, lo cual deja un mensaje con varias lecturas, en términos de salud, prevención, respeto y creatividad. Claro que una cosa es convocar y otra que la gente acuda, a menos que sea para ver a algún grupo musical, pero no a los políticos.

SATURACIÓN… Y, como en todas las campañas; ver la propaganda, escuchar los jingles o las porras o recibir panfletos puede ser atractivo o novedoso los primeros días, pero luego de un tiempo llega a ser molesto a veces hasta el hartazgo. De modo que los creativos y estrategas tendrán que encontrar las formas de renovar, cambiar, para generar impactos positivos sin caer en lo chocante.

TERNURITA… Con las mejores intenciones, el diputado Luis Moreno, suplente de David Ramos, anunció su intención de estar en su oficina del Congreso todos los días de las nueve de la mañana a las tres de la tarde para analizar dictámenes, revisar pendientes, atender gestoríatrabajar. Pero se sorprendió al saber que si hiciera eso, él sería el único, pues prácticamente ningún legislador acude a su centro de trabajo, más que cuando tienen sesión y aún en tales ocasiones llegan tarde.

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