Opinión | La Cachimba

CAMPAÑA… A un mes de llevarse a cabo las elecciones, sigue la avalancha contra el Instituto Nacional Electoral desde el poder presidencial, un día sí y el otro también, una campaña de descalificación. Si se lograra ese propósito de eliminar al INE, se podría estar cruzando la última barrera para regresar al estado de los 70 y 80.

DESCALIFICACIÓN… No es la primera vez que se pretende descalificar al árbitro electoral; ha ocurrido en diversos momentos por diversos políticos y diversos motivos, pero ha logrado salir adelante para garantizar la equidad, la legalidad y la rendición de cuentas de las elecciones, dentro del marco de la ley y las normas.

CONFIANZA… De acuerdo con la encuesta levantada por el Inegi, respecto a cultura cívica, el 59.6, prácticamente el 60 por ciento de la población mayor de 15 años tiene algo o mucha confianza en el INE, esta cifra contrasta por ejemplo con el 22.9 por ciento de confianza que se tiene hacia los legisladores.

DEMOCRACIA… Una autoridad electoral autónoma da credibilidad a los procesos electorales y es garante del estado de derecho; se trata simplemente de respetar las reglas del juego. Esperemos que independientemente del resultado electoral del próximo 6 de junio, no sea motivo para continuar los ataques a una democracia que todavía no acaba de madurar.

RESPONSABLES… Hoy está de moda pedir y hasta exigir que no se lucre políticamente con las tragedias; pues ciertamente, con lo ocurrido en el Metro de la CDMX no han faltado los señalamientos de la responsabilidad que tienen quienes tuvieron a su cargo esta obra llena de defectos, los que ejecutaron un proyecto deficiente y quienes permitieron la operación de esa Línea 12 a pesar de las fallas que desde hace años se conocen. 

AUSTERIDAD… También se hacen señalamientos por la responsabilidad de quienes prefirieron ahorrar y no ejercieron todos los recursos para el mantenimiento del Metro de modo que por “austeridad republicana” sí hubo consecuencias ahora conocidas.

LOS MISMOS… Lo que no se dice es que quienes ahora no quieren que se politice la tragedia son los mismos que apenas hace poco politizaban y lucraban con otras tragedias como Ayotzinapa, ABC, Tlatlaya, Atenco… y otros casos.

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