Opinión | La Cachimba

POBRES… El discurso que López Obrador utilizó en campaña y usa ahora como presidente y que se sintetiza en la frase “Primero los pobres”, fue factor importante para su arrollador triunfo electoral en el 2018. A unos cuantos días de que se cumplan dos años de su gobierno, la pobreza en nuestro país sigue con un constante crecimiento pues prácticamente la mitad de la población tiene un nivel mínimo de vida.

EN AUMENTO… A partir de 2020 habrá 62.25 millones de mexicanos en pobreza, es decir 10 millones de personas más en situación precaria en comparación con el año 2018 según el Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo (Coneval), que establece ingresos de mil 169 pesos al mes en zonas rurales y mil 637 pesos en zonas urbanas, ingresos que desde luego no alcanzan para comprar los productos básicos para alimentarse.

DISCURSO… Sexenio tras sexenio las cifras de pobreza aumentan, pero políticamente la pobreza se utiliza como oportunidad electoral y mientras tanto las esperanzas y anhelos de los que menos tienen poco importan.

GOBIERNO… No existe una llave mágica para solucionar el grave problema de la desigualdad, se necesita un estado que genere oportunidades de trabajo, servicios básicos, educación, salud y seguridad que siguen esperando millones de mexicanos.

¿CAMPAÑA?… La polémica sobre el túnel “El Durangueño” ha tenido tanto orígenes en inquietudes o cuestionamientos genuinos como también en una campaña orquestada para dañar la imagen de la autoridad municipal. En el justo medio hay quienes ejercen el derecho a pedir explicaciones sobre el proyecto como a dudar de las críticas que en algunos casos son difundidas para desinformar.

DUDAS… Originalmente se cuestionaba la utilidad de un túnel que no atravesaba de lado a lado la vialidad, se dudaba también de la seguridad de los posibles usuarios y se ponderaba la conveniencia de un puente peatonal. Ahora se cuestiona el tamaño, aunque se presume que parte de las críticas son impulsadas con intereses políticos.

RENUENTES… Y donde sí se cuestiona que hayan prevalecido los intereses políticos es en la decisión de los diputados que no quisieron aplicar sanciones a quienes se niegan a usar cubrebocas, porque creen que les puede afectar electoralmente a algunos de ellos y ellas que quieren ser candidatos y a sus respectivos partidos. Al parecer les falta entender que la sanción debe ser para quienes “se niegan” a usarlo, es decir para los que pueden pero no quieren y no para quienes verdaderamente no pueden adquirirlo.

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