Opinión | La esperanza pospuesta

Hemos sido testigos en estos días de cómo la esperanza que surgió a finales del año pasado por la inminente llegada de la vacuna para combatir el covid 19 a nuestro país, se ha ido postergando de a poco.

Con beneplácito nos enterábamos de las compras de lotes de vacunas, de los meses programados de la campaña de vacunación, en donde el primer frente de batalla contras la pandemia, el sector salud, sería el primero en recibirla. Posteriormente la gente de la tercera edad, y así sucesivamente. Hasta ese punto, todo se escuchaba viable, coherente y tenía la aprobación de la mayoría.

Posteriormente, se han ido acumulando noticias que conspiran en contra de lo que algunos empezábamos a llamar como “la luz al final del túnel”. Nos empezamos a enterar de la inexistencia de un plan nacional de vacunación contra el coronavirus, que hasta el momento no han llegado las dosis para completar la primera fase, nos enteramos además que como parte de las brigadas de vacunación estarían dos de los denominados “siervos de la nación”, que son los personajes que se encargaron de realizar el Censo del Bienestar con el que se determinó a la población que recibe uno de los apoyos del gobierno federal. Esto generó polémica ante el uso electorero que se le pretende dar a la vacunación. Además porque el gobierno federal decidió que se sumarán al grupo del sector salud a los siervos de la nación para que también sean vacunados en primera instancia. Luego también se decidió que se sumara a este primer grupo a los maestros del estado de Campeche, que al estar en semáforo verde podrían dar clases de manera presencial. Al día de hoy, Campeche se encuentra en semáforo amarillo pero igual se tomó la desición de que se vacune a los maestros de aquel estado, algo que no estaba contemplado desde un inicio.

Hace unos días se lanzó la plataforma Mivacuna, a través de la cual se podrían registrar a los adultos mayores de 60 años que quisieran vacunarse contra el covid. Los primeros días fueron caóticos y con innumerables fallas en la misma. Finalmente, se logró mejorar el funcionamiento de la plataforma.

Todavía no terminan de inocular al personal médico público y privado, y quisieron pasar al siguiente nivel sin estar preparados. En tres días se frustró el registro de los adultos mayores. Y nadie dio la cara ni ofreció disculpas por la falta de capacidad técnica para responder a los desesperados gritos de ayuda que se escuchan a diario por todas partes.

El gobierno volvió a equivocarse, pues no hay vacunas suficientes y nadie sabe si es un error de cálculo de la 4T, una falla en la negociación, si no hay condiciones para abastecer nuestra demanda o nos impusieron contratos leoninos. No se sabe nada, como tampoco las razones por las que todos los días el gobierno cambia su estrategia, alejando por mucho la posibilidad de que toda la población quede inoculada.  Y al paso que vamos, se cumplirán otros escenarios catastróficos de los que ya no habla López-Gatell: que 85 por ciento de la población esté contagiada en junio y que el número de muertes sobrepase los 600 mil en unos cuantos meses.

En fin, ojalá y la 4T termine de establecer con seriedad un auténtico plan nacional de vacunación y permita la participación de la iniciativa privada e instituciones educativas para que sea un esfuerzo de amplio aliento, dejando de lado mezquindades y afanes electoreros.

Mientras que en Estados Unidos, este tipo de colaboración entre gobierno y empresarios permitió que por ejemplo en un día se vacunaran un millón de personas, en nuestro país, tutelado por el paternalismo gubernamental en un día se vacunaron tres mil personas únicamente.

Ojala se reconsidere y nos transmitan, por el momento, una buena dosis de esperanza. Que no nos la sigan postergando.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

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