Opinión | La formalización del PRIAN

A través de múltiples páginas de Facebook, transmitimos cada martes el programa Hagamos Lecturas con La Corneta, en donde participamos Hermann Linden Pérez Gavilán, Alejandro “El Giocondo” Flores y un servidor, hace exactamente unos días, contamos con la presencia de Luis Enrique Benítez Ojeda, presidente estatal del PRI, con quien abordamos diversos tópicos, todos relacionados con el futuro electoral que viene.

En los próximos meses está por comenzar el proceso electoral concurrente, con el que habrá de renovarse tanto los cuatro distritos electorales federales y el Congreso del Estado; para esto, Benítez, tiene contemplado armar las candidaturas con un entreveramiento generacional.

Es aquí en donde surgen los nombres de Rocío Rebollo, Leticia Herrera, Ismael Hernández, García Barrón, Esteban Villegas y Ali Gamboa para competir por un distrito electoral federal; mientras que en el plano local ya se van delineando los nombres de Alan González Pacheco, Noel Fernández, Jesús Diez, Javier Obregón, Daniela Soto, Tania Paredes, Patricia Marrufo, entre otros perfiles.

Sin embargo, Benítez, planteó que la única forma de ganarle a Morena, cuya marca está posicionada gracias a los impactos diarios del Presidente de la República a través de las conferencias de prensa, es formalizar una alianza con el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano; con todos aquellos que se quieran sumar para hacer un gran frente opositor que logre al menos, generar un equilibrio de fuerzas en la Cámara de Diputados y en los Congresos Locales, y de esta manera, quitarle a López Obrador, el manejo discrecional del Poder Reformador de la Constitución.

Benítez Ojeda reconoce que hay resistencias sobre la posibilidad de esta alianza, pero acepta que es la única manera de frenar el empoderamiento de Andrés Manuel. En el caso de Durango no lo ve tan complicado, porque aseguró que los panistas prefieren votar por un priista en lugar de hacerlo por alguien investido de Morena.

No le falta razón a Benítez, pues en 2007 muchos panistas votaron por Jorge Herrera Caldera y tanto en 2010 como en 2016, muchos panistas votaron un candidato emanado del PRI, como es el caso de José Aispuro.

Yo creo que en el plano local, la alianza formal entre el PRI y el PAN puede prosperar, pues como apunto en párrafos anteriores, estos dos partidos han hecho una simbiosis tan fuerte desde que el tricolor incorporó a muchos perfiles blanquiazules identificados con la extrema derecha y ahora, el PAN, ha sumado a sus filas a muchos activos priistoides como son los casos de Maturino, Castrellón, Esteban Calderón, Londres Botello, entre otros.

Falta muy poco para que los partidos de oposición lleguen a un acuerdo, que en caso de no hacerlo y seguir desarticulados, entonces esperemos el encumbramiento total de AMLO y con él, demos la bienvenida a un régimen de muchos años.

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