Opinión | La intrascendente sociedad civil

Ernesto Escobosa

Muchos países desarrollados destinan una parte proporcional de su presupuesto para que sea ejercido por las Organizaciones No Gubernamentales, lo cual se hace con éxito, ya que se ahorran muchos recursos públicos y además se propicia que la sociedad sea corresponsable de su propio desarrollo y contralora de las políticas públicas.

En nuestro entorno las asociaciones civiles, cámaras y colegios están muy desprestigiados, precisamente, por la forma y el fondo con que disputan las dirigencias, además de su cercanía tradicional con los gobiernos, evidenciándose en diferentes momentos también una dependencia económica y una subordinación política, ya que han sido utilizadas para legitimar las decisiones gubernamentales por absurdas y nocivas que estas pudieran ser.

La participación social es fundamental para que una democracia prospere, en nuestro país esa posibilidad sigue siendo muy limitada y estigmatizada, precisamente por la violencia en contra de los activistas y periodistas libres que en la mejor de las circunstancias son convertidos en presos políticos y en la peor son asesinados, sin que en la mayoría de los casos haya consecuencias jurídicas para los responsables.

En realidad hay muchos “méxicos”, mientras el norte se esfuerza por parecerse a los Estados Unidos, construyendo “malls” y pasos a desnivel en ciudades coloniales, El Bajío y el occidente pretenden seguir siendo como España, la capital del país con su propia dinámica progresista, mientras el sur se confunde con Centroamérica; México sigue teniendo una identidad relativa y una cohesión social débil por sus prejuicios históricos que se manifiestan en el clasismo, el machismo, el feminismo machista y el racismo tan arraigados.

El mexicano de hoy es más exigente y demandante que las generaciones que crecieron con Televisa como único medio para observar otras alternativas que contrastaran con su entorno de vida, las cuales estaban centradas en crear una sub cultura de victimización reivindicativa en la que los pobres son buenos, los ricos malos y la muchacha del aseo resulta ser la hija de un magnate que la hereda y termina casada con el hijo de su patrona.

La sociedad mexicana ha tenido despertares intermitentes pero no alcanza a ir más allá en su estatus de ciudadanía que lo circunscribe básicamente a ser solo elector y contribuyente; la sociedad civil se construye con liderazgos naturales que emergen y logran involucrar a otras personas que también persiguen los mismos fines.

La sociedad civil debe seguir madurando, es muy necesaria la participación bienintencionada de los ciudadanos en los temas de interés público para que las formas de interlocución con los gobiernos empiecen a transformarse, transparentarse y sean más interactivas; los gobernantes deben modernizar su perspectiva y entender que la sociedad es mucho más que las cámaras empresariales y los colegios de profesionistas que lo único que representan son intereses gremiales.

 

@ernestoescobosa

 

 

 

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