Opinión | La paridad de género en los cargos de representación popular

Un elemento relativamente novedoso en los sistemas electorales contemporáneos, es la incorporación de acciones afirmativas y disposiciones para lograr órganos de representación que atiendan al principio de igualdad; este principio supone la necesidad de generar las condiciones necesarias para que la participación de los distintos géneros en el ámbito público sea una realidad.

Un antecedente, por demás relevante en cuanto a este tema, lo representa el desafortunado asunto denominado en el argot político electoral mexicano como “Las Juanitas”, que se refiere a renuncias de diputadas federales en el proceso electoral de 2009, quienes poco después de tomar protesta, dejaron el cargo para que fuera ocupado por los suplentes hombres, violando así aquella primera cuota que se estableció del 60%/ 40%. Al efecto, a partir de una impugnación presentada ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), este sentó un precedente que representó una fuente de derecho para una de las reglas esenciales de la paridad, al determinar que en las postulaciones donde la propietaria es mujer, la suplente tiene que ser mujer.

Pero además de este caso paradigmático, en la última década el TEPJF ha dictado una serie de sentencias y emitido jurisprudencia que han contribuido a la formación de criterios que a la postre han derivado en la emisión de disposiciones para asegurar la igualdad sustantiva; al respecto, y por mencionar solo algunas, destacan la resolución emitida en el expediente SUP-JRC-17/2015, que consideró obligatorio para los partidos cumplir con el principio de paridad horizontal y vertical; y las jurisprudencias 3, 6, 7, 11 y 36, todas del 2015, mismas que refieren a los rubros de no discriminación; paridad en la postulación; dimensiones de la paridad, elementos fundamentales y modificación del orden de prelación en la lista de fórmulas de RP.

Tales antecedentes derivaron en la aprobación de una reforma (por parte del Congreso de la Unión) de la mayor importancia: la reforma denominada “Paridad en Todo”, del seis de junio de 2019, y que implica la aplicación del principio de paridad entre hombres y mujeres en todos los poderes públicos y niveles de gobierno.

Ahora bien, en un hecho sin precedentes, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral trabaja en un proyecto de acuerdo para emitir criterios que permitan cumplir con el principio de paridad en la elección de candidaturas para la Gubernatura en las 15 entidades donde se renovará esta responsabilidad, esto sin duda permitirá revertir la brecha de desigualdad entre mujeres y hombres en este importante cargo de representación popular.    

De esta manera, y para el tema del sistema de representación en nuestro país, los criterios y disposiciones en cuanto a la paridad de género, y que tienen plena vigencia, se pueden resumir en los puntos siguientes:

En la postulación de candidaturas, tanto para mayoría relativa como de representación proporcional, los partidos políticos están obligados a postular el 50% de mujeres y el 50% de hombres.

Si en la formula se registra con el carácter de propietaria a una mujer, su suplente necesariamente debe ser mujer.

Los partidos políticos están obligados a registrar las candidaturas de sus listas de representación proporcional, cumpliendo con el principio de alternancia de géneros, tanto en las listas mismas, como al asignar a quien las encabezará.

La alternancia de géneros debe considerarse para todas las candidaturas.

Los partidos deben observar la paridad horizontal, vertical y transversal, esta última implica que en la postulación que realicen los partidos políticos, deben considerar a las mujeres en distritos rentables para el partido, es decir, donde realmente la mujer pueda tener posibilidades de triunfo.

El principio de paridad de género también aplica para las Gubernaturas.

Aunque hemos avanzado mucho en el tema de paridad de género, lo cierto es que resulta fundamental trabajar en un esquema en el que, la presencia de las mujeres en los espacios públicos, obedezca a una cultura y un modo de vida, a un convencimiento de que la igualdad sustantiva es necesaria y esencial en toda Democracia, más allá de un cumplimiento obligado a partir de una disposición legal.

@David_ArambulaQ

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