Opinión | Las donaciones a la lucha social tienen antecedentes históricos

Quiérase aceptar o no, el video donde recibe dinero el hermano del presidente López Obrador le pega y fuerte, a este video se le agregan otros cuya autenticidad es dudosa, es parte de la campaña de golpeteo. 

La derecha estuvo pacientemente esperando una oportunidad para intentar crear escenarios y distractores a sus propios señalamientos de corrupción desde y con el poder político, a la vez que una buena oportunidad de contraatacar.

Los ataques seguirán, aumentarán de intensidad, secaran nuevos videos, ciertos o falsos, se acudirá a la distorsión, a el truqueo y otras muchas formas de generar confusión. Una vez más los articulistas antiamlo se reactivan bajo el frenesí de la venganza, impidiendo a toda costa que el hecho se diluya, sacarán el máximo jugo.

En varias ocasiones participamos en debates con gente de derecha sobre corrupción, su argumento es que todo acto de corrupción es igual. Para ellos es lo mismo el vendedor de paletas que da diez peses a un inspector municipal para que lo deje vender frente a una escuela, que los catorce mil millones de dólares que se recibieron de Odebrech, y,Etileno XXI para corromper a diestra y siniestra.

Sin negar que en el video de Pío López pudiera haber una ilegalidad, y se debe castigar, y, comparecer todos los posibles implicados, incluyendo al presidente, las causas y motivaciones no son las mismas. Hasta donde han hechos declaraciones públicas, el dinero que recogió Pío López era para financiar la lucha social, mientras que la corrupción política del modelo pasado era por la ambición desmedida de personas y grupos perversos.

No es lo mismo recabar apoyos (si es que esto es cierto), que robar a la nación. Los generadores de opinión que perdieron sus grandes ingresos nunca harán un comparativo entre un hecho y otro caso, ejemplo: No es lo mismo ver a dos personas, dando y recibiendo dinero, que una confabulación de presuntos ladrones que podrían llegar a ser cientos, los que sin duda integran una mafia delictiva. No es lo mismo cuatro, o diez millones de pesos, que diez mil millones de dólares.

Independientemente de lo que diga el presidente, las organizaciones sociales tienen una historia que seguramente la derecha ignora, y quienes han estado en organizaciones subsidiadas por los gobiernos quizá tampoco lo sepan.

Desde el Siglo XVIII, cuando se gestaba la revolución industrial y la clase obrera nacía, surgieron diferentes grupos en Europa, mineros, artesanos etc. Se reunían en la clandestinidad para leer textos políticos y preparar acciones. Esos luchadores eran llevados a las cárceles medievales donde no pocos morían, se les ahorcaba y perseguía.

Estos grupos eran autofinanciados, pero también recibían donaciones de simpatizantes, de la aristocracia,  hasta personajes de la nobleza con ideas avanzadas.

Tuvimos la oportunidad de participar en la izquierda de los setentas y ochentas en las filas del Partido Comunista Mexicano (PCM), las aportaciones personales eran limitadas, entonces se hacía una lista de donantes, gente con tendencia democrática a los que íbamos a ver para solicitar aportaciones, eran cantidades pequeñas que mucho servían para nuestras actividades, considerando que era partido de cuadros y no de masas.

Es importante contarlo, salvo los dirigentes de la derecha que nacieron en pañales de seda, parte del poder económico y político, tenían lo suficiente para defender a la clase a la que pertenecen. O no.

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