Opinión | Lo que el metro se llevó

La tragedia ocurrida el pasado lunes 03 de mayo, en la línea 12 del metro, supuso para AMLO y su partido, MORENA, un duro golpe en términos de imagen. Y es que al haber ocurrido en la Ciudad de México y como es sabido, es un territorio en el que ha sido gobernado por perredistas hoy convertidos en morenistas desde hace un poco más de 21 años y, por consiguiente, no hay mafia conservadora a quien culpar.

A esto hay que agregar un desatinado manejo de crisis. La evidente falta de empatía y de determinación para que el presidente acudiera al lugar de los hechos y se solidarizara con las familias de los fallecidos y de los heridos expuso un lado frívolo y con poco sentido humano.

Para los que desde hace unos meses se prefiguraban como dos potenciales candidatos de MORENA a la presidencia de la república, como Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores y Claudia Sheinbaum, Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, la tragedia también les representó un duro golpe contra su imagen. El primero, se encargó en su momento de la construcción de la Línea 12 del metro. La segunda, ha sidola responsable del mantenimiento durante los últimos dos años y medio. Un tercero, Miguel Ángel Mancera, sería el responsable a la falta de reparación de fallas y desperfectos que pudo haber originado el sismo de 2017 en la Ciudad de México.

Se señala al recorte presupuestal de 4 mil 709 millones de pesos para el Metro como una de las principales causas del accidente, el cual originó una falta de mantenimiento e inspección apropiada para vagones e infraestructura de vías y puentes.

En el año 2017, cuando militaba en la oposición, López Obrador exigía, cuando se colapsó una parte del paso express que conecta Ciudad de México con Cuernavaca, creando un socavón, matando a dos ciudadanos que transitaban al momento del derrumbamiento, la renuncia del secretario de Comunicaciones y Transportes del gobierno de Enrique Peña Nieto. Esa actitud crítica e intolerante cambió radicalmente cuatro años después, al ser el primer mandatario del país, mostrando una actitud condescendiente y consecuente con los dos principales apuntados por esta negligencia: Ebrard y Sheinbaum.

“En cualquier país del mundo sucede una desgracia así y hay responsables. No se castiga, como lo hacen aquí, a chivos expiatorios; se exhibe a uno o dos funcionarios y se acabó. En este caso cuando menos debería renunciar el secretario (Gerardo Ruiz Esparza)”. En esos términos demandaba AMLO la respuesta gubernamental por el socavón que cobró la vida de dos personas.

En este caso, por la tragedia del pasado 03 de mayo, no pidió la renuncia de ningún funcionario, no dijo nada sobre corrupción de conservadores que permitieron la construcción de la Línea 12 del metro.

En un intento por desviar la atención, trató de instalar la idea de que la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) había cometido “traición a la patria” por recibir donativos de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés). También reprochó al gobierno de Estados Unidos haber efectuado, con ello, “intervencionismo” e “injerencia” y, mediante nota diplomática, le solicitó “atentamente” que considerara “suspender” dicho apoyo financiero.

Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad fue quien presentó las pruebas del recorte presupuestal para el metro capitalino y eso provocó la irritación presidencial. Esa misma organización, por cierto, contribuyó de manera notables en que vieran la luz dos casos emblemáticos de corrupción en nuestro país: La estafa maestra y el caso Odebrecht. Definir a MCCI como traidora a la patria carece totalmente de sentido.

El llamado “accidente” de la Línea 12 del metro ha sido un golpe muy fuerte en contra de MORENA. Han quedado tocados los principales candidatos a la presidencia de la república por ese partido, ha mostrado como AMLO quedó preso de sus palabras y su proceder contradictorio como opositor y presidente.

De acuerdo a la más reciente encuesta de popularidad presidencial de El Financiero, se ha desplomado en cuatro puntos la aprobación de AMLO. El próximo mes se verá si esta tragedia le pasa factura al partido en el poder en las urnas.

Habrá que esperar.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios